Disciplina y orden...

   En estos tiempos que corren en nuestra sociedad, hablar de estos conceptos de disciplina, orden, coherencia, ética y moralidad, parece algo casi anacrónico. Algunos -que posiblemente hasta desconozcan su sentido semántico- incluso dirían que es algo retrógrado, casi rozando la represión o algo así...

   Pero la realidad es que se trata de conceptos que son la base de una correcta convivencia con nuestros semejantes y nuestro entorno, algo muy necesario en nuestros días, tan convulsos y dispersos, donde parece que la cultura imperante del "todo vale" es el camino a seguir. Son necesarias reglas y normas en muchos ámbitos, para que todo pueda funcionar medianamente bien. Y esto debe ser así, porque hemos perdido "el norte" y somos incapaces de auto-controlarnos...

   Y así nos va...

   En nuestra escuela, tratamos de poner en práctica esos conceptos de una manera realista y coherente, aun con el riesgo de tener por ello menos alumnos. Porque es una absoluta incoherencia de que, los que supuestamente deberían encargarse de poner en valor esos conceptos, como son los profesores y maestros de las escuelas de aamm tradicionales, lo hagan solo de palabra, sin que ello llegue a suponer una acción real en lo cotidiano. Muchos podrían escribir tratados sobre el tan consabido "WUDE", pero luego, en la realidad, nada o casi nada se traduce en hechos. Esto, por desgracia lo pude comprobar no hace mucho en una charla sobre este tema con profesores de aamm chinas...

   No entro en lo que cada escuela disponga como reglamento interno de la misma, pero si que deberíamos ser un poco más coherentes entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que finalmente hacemos...

   Nuestra escuela, como he mencionado antes, dispone de un reglamento interno, unas normas de conducta tanto dentro como fuera de la escuela (esta segunda es meramente opcional y se hace como recomendación). Unas pautas basadas en los conceptos del Wude, como no, pero también en el más estricto sentido de la ética y el sentido común.

   Es por ello que trato de hacer valer esos valores de una manera bastante seria y disciplinada. En este ámbito entra la forma de vestir (en la escuela), el lenguaje usado, el comportamiento en todos los sentidos, y lo que es muy importante, la actitud adecuada para la práctica, y esto no solo en la sala de entrenamiento.

   A través de la observación estricta de estas reglas de conducta, se aprenden valores como el respeto, la paciencia, la humildad, el compromiso, la coherencia, etc. Y hay que ser intolerante con la desatención...

 
   Por ejemplo, no permito que un alumno venga vestido como quiera; Que una y otra vez se le olvide el cinturón o las zapatillas...

   Que se hable en voz alta en la clase o vestuarios...

   Que se llegue reiteradas veces tarde a las clases, ya casi como un hábito...

   Corregir estas conductas negativas, de desatención completa, es pues una manera de ir creando hábitos positivos que inciden en el carácter del alumno y le van formando como persona.

   De ahí que la observación de estas normas, sea tan relevante, incluso para los propios padres. Solo así conseguiremos de verdad que el sentido profundo y real de los conceptos mencionados al inicio, cobre una verdadera relevancia práctica en lo cotidiano.

   Solo así conseguimos crear las bases para un cambio en esta sociedad enferma; Empezando por nosotros mismos...

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