martes, 29 de noviembre de 2016

II TORNEO INTERNACIONAL DE KUNG-FU DE VILAREAL

UN EQUIPO DE LA ESCUELA SHAOLIN DE SAN PEDRO ALCANTARA COMPUESTO POR 7 DEPORTISTAS, PARTICIPÓ ESTE FIN DE SEMANA EN EL II TORNEO INTERNACIONAL DE KUNG-FU DE VILAREAL (CASTELLÓN), COSECHANDO UNA VEZ MÁS UN IMPORTANTE ÉXITO DEPORTIVO, CONSIGUIENDO UN TOTAL DE 15 MEDALLAS.
EL TORNEO CONTÓ CON LA PARTICIPACIÓN DE 415 DEPORTISTAS DE FRANCIA, ANDORRA, ITALIA, CHINA Y ESPAÑA, CON UN NIVEL MUY ALTO.

EL EQUIPO DE LA ESCUELA ERA PARTE DE LA SELECCIÓN DE UNIONWUSHU, QUE SE ALZÓ CON CASI EL 70% DE LAS MEDALLAS

LOS COMPONENTES DE LA ESCUELA SHAOLIN ERAN:

SAMUEL RODRIGUEZ GARCIA (1 ORO / 1 PLATA) ALEVIN

ELENA MASSRI PEREZ (2 BRONCE) ALEVIN

NAZARET MASSRI PEREZ (1 ORO / 1 PLATA) INFANTIL

JAVIER SANCHEZ NAVARRO (1 ORO / 2 BRONCE) INFANTIL

PEDRO GUERRERO SANCHEZ ( 3 PLATA) INFANTIL

ALVARO PRADA ARANGO (4º CLASIFICADO) SENIOR

ALI MOHAMMED CHIOUA (3 ORO) SENIOR


ENTRENADOR: SHIFU SHI YAN JIA (PEDRO ESTEVEZ GIL)

UNA VEZ MÁS, QUEDÓ PATENTE EL ELEVADO NIVEL DE LA ESCUELA EN ESTE TIPO DE EVENTOS INTERNACIONALES.

ENHORABUENA A TODOS.

Y NUESTRO ESPECIAL AGRADECIMIENTO A LOS PADRES, MADRES Y AMIGOS QUE NOS ACOMPAÑARON.

GRACIAS TAMBIÉN A LOS DIRECTIVOS Y DEPORTISTAS DE UNIONWUSHU POR LOS ÉXITOS Y EL TRABAJO CONSTANTE DE APOYO A LAS AAMM CHINAS.

Y FINALMENTE, GRACIAS A RUBEN SOLERA POR ORGANIZAR TAN MAGNIFICO EVENTO




jueves, 24 de noviembre de 2016

Guerra perdida...

Que los tiempos están cambiando, no es ninguna novedad. Que lo hacen a cada segundo, tampoco. Pero hay algo que sí que está cambiando, y es nuestra percepción del mismo. Al menos la mía. Y no solo eso está cambiando a un ritmo vertiginoso, sino que nuestra respuesta, tanto emocional como física lo hace también. Y eso, teniendo en cuenta de que nuestros pensamientos son los que conforman de una manera subliminal la realidad en la que vivimos, pues creo que debería preocuparnos un poco. O bastante…
Pero no, parece ser, a tenor de lo que observo día a día, de que nuestras conciencias están tan aletargadas, que no reaccionamos adecuadamente para conducirnos por un camino mejor. No. O eso, o es que aún sabiéndolo, no hacemos nada y nos importa un carajo monumental. No sé si es más de tontos, o inconscientes e ignorantes…
Eso sí, disponemos de una ingente cantidad de información sobre todo, pero cada vez estoy más convencido de que escalamos en una inmensa montaña de basura informativa, pensando que nos sirve de algo. Y la verdad es que solo sirve para tener más información, pero poco más. Nos atiborramos de noticias sobre cualquier tontería que en realidad ni nos afecta ni nos interesa mucho. ¿No es eso el Facebook?... Entretiene, dicen algunos, pero, ¿Sirve de algo ese entretenimiento vacío? ¿Nos aporta realmente algo que pueda cambiar nuestras vidas y ser un poco más felices? ¿Entendemos mínimamente el porqué gastamos tanto tiempo en esos espacios ilusorios? ¿Y nos llega a preocupar realmente?
Damos por válidas nuevas formas de comunicación, nuevas maneras de expresarse, donde todo vale, sin tener en cuenta las consecuencias, que siempre las hay. Sin tener en cuenta de cómo eso puede modificar nuestra percepción de la realidad hasta niveles insospechados. Perdón, quise decir inconscientes.
Las emociones, verdaderos vehículos primarios de nuestra comunicación en todos los sentidos, se ven relegadas en un escueto plano secundario. Y a veces ni eso. Y entonces ocurren las percepciones de comunicación erróneas, las malas interpretaciones de lo que vemos y oímos, porque no hay una emoción a la que hacer frente, con la que interrelacionarse de manera directa y clara. Nuestras propias respuestas emocionales se ven condicionadas por la percepción –muchas veces errónea- de esa comunicación. Y cuando no tenemos enfrente un interlocutor real, que reacciona emocionalmente ante nosotros, no podemos saber si nuestras acepciones son realmente bien entendidas.
Luego nos quejamos continuamente de que “algo” no va bien en la sociedad, pero seguimos fomentando y manteniendo la fuente del problema. No queremos verlo. O no sabemos, porque de todo habrá.

Observo, no sé si con más tristeza que rabia, como hay personas, cada vez más jóvenes, que están literalmente (y patológicamente) enganchados al móvil, a las llamadas nuevas tecnologías. Sin ser conscientes del potencial peligro que tiene el mal uso de estas tecnologías, porque no vamos a negar que al fin y al cabo son herramientas de comunicación.
Pero aún así, también observo como la inconsciencia, alentada por esos medios e industrias, fomentan el uso indiscriminado de los mismos. Hay que convertir las posibilidades de mal uso y sus consecuencias,  en mínimas, hacerlas desaparecer por completo, para que el consumo del producto no pueda verse afectado. Por eso hay que hacer creer a la opinión pública que disponer de todas esas nuevas tecnologías, es lo moderno, lo imprescindible. Que casi no existe la vida sin esas tecnologías. Esa es la sutíl manipulación de las masas. Y es también esa la razón –o una de ellas- por las que todo cambia tan rápidamente. Aun no nos hemos familiarizado con un producto, cuando sale otro más avanzado al mercado. Y hala, a cambiarlo…
A mí personalmente, me parece una barbaridad y una inconsciencia total el darle a un niño de apenas 10 años un teléfono móvil de última generación. A un crío que apenas entiende lo que son las emociones ni por supuesto como manejarlas. Creo, sin exagerar, que le estamos proporcionando una peligrosa herramienta de auto-destrucción. Un medio en el que seguramente –es solo apariencia- se desenvuelva como pez en el agua. Pero es un agua envenenada, contaminada… Niños que manejan estas tecnologías como quien maneja una simple calculadora, pero que luego no saben relacionarse sanamente con el prójimo. Niños que no saben jugar. Niños que no han recibido educación emocional alguna…

Hace unos días, charlando con un amigo mío, que casualmente es Inspector Jefe de la Policía Nacional, especializado en temas de ciber-acoso y violencia de género, me comentaba que los padres no deberían proporcionales teléfonos móviles a menores de 12 años, bajo ninguna circunstancia, y a los menores de 16, que no dispusieran de internet o whatsapp en sus dispositivos, habida cuenta de los peligros reales que se están comprobando, algunos de ellos ya tipificados como delitos. Las repercusiones pueden ser muy serias y en ocasiones, por desgracia irreversibles.

Palabras como cyberbulling, sexting o grooming, nos pueden sonar como raras, extranjeras, pero son hechos que lamentablemente se están produciendo día a día en nuestras escuelas y tienen como punto común el uso –o mal uso- de las nuevas tecnologías de comunicación. El que un enorme porcentaje de menores dispongan de teléfonos móviles con internet, es la base para que estas peligrosas tendencias puedan proliferar sin freno alguno. La tontería de que el niño necesita un teléfono móvil para estar localizado, para una emergencia o, lo que me da la risa, para estudiar, queda evidente de que no es cierto. Bastaría con que, si fuera necesario de verdad, tuviera un terminal solo para llamar, sin internet. Es solo la excusa para justificar que se es incapaz de gestionar esta “necesidad imperiosa” de tener un móvil. De estar permanentemente enganchados al teléfono. Y da igual que se tenga solo 10 años.
Pero paradójicamente, los que parecen estar siempre equivocados, o exageran, o son anticuados, son precisamente las personas –como yo mismo- que alentamos de estos peligros potenciales, que la gente ‘dormida e ignorante’ no quiere ver, a pesar de que las evidencias y hechos están ahí, a la vista. Esta es mi ‘guerra particular’, por definirlo de alguna manera. Es mi lucha constante contra algo que sé no podré vencer nunca, pero que mi ideología y mi conciencia me empujan a enfrentar. Y no importa que me llamen de todo menos bonito, como dice el refrán. Sé que tengo razón. No necesito costosos estudios, ni eminentes científicos y psicólogos, ni jueces ni policías que lo confirmen y me puedan dar la razón. Es simple y pura visión clara. Es simple lógica conductual. Y contra eso solo cabe la demostración empírica de lo contrario. Y eso, por ahora no ha sucedido, ni creo que suceda…


miércoles, 3 de agosto de 2016

        Hoy continuamos con un entrenamiento intensivo, enfocado al desarrollo de la potencia y velocidad, a través del trabajo dinámico de las posiciones. 

       El intenso calor no hace más que añadir un elemento más a superar, lo que fortalece sin duda el espíritu, esa virtud que tantos dicen ir buscando, pero que, cuando la encuentran, miran hacia otro lado o buscan excusas para no acogerla en su interior, como una herramienta preciosa para el pleno desarrollo de su propio ser. 

     Estos entrenamientos son un camino, que muchos, inconscientemente, deciden eludir, pero que otros recorren con sacrificio y valentía. Esos son los verdaderos artistas marciales; Los verdaderos Guerreros Shaolin. Son los que van forjando su interior, la estructura interna que sustenta luego todo lo emocional y lo fisico.


          Esto es Kung-fu tradicional. Es Kung-fu de Shaolin.


Valores, sacrificio, esfuerzo y persistencia...

viernes, 8 de julio de 2016

¿Evolucionar o involucionar?
Sin duda alguna muchos no sabrán de qué estoy hablando. Nada que ver con la evolución de las especies, aunque la raíz de lo que quiero comentar esté precisamente ahí.
Uno, en la vida cotidiana que te ha tocado vivir o has elegido, en parte ser partícipe de esa realidad, tiene la posibilidad de sentarse a pensar, a reflexionar sobre uno mismo y nuestra relación con la vida.
Y observo mi entorno, a mis congéneres y me pregunto muchas veces si es posible la parada en la evolución del ser humano. Es más, me pregunto si incluso es posible la involución, es decir, que andemos hacia atrás en lo recorrido como especie supuestamente inteligente y dominante. Y viendo muchas situaciones y actos del ser humano, creo sinceramente que sí es posible retroceder. De otra manera no se puede explicar cómo algunos individuos han retrocedido hasta la edad media en algunos aspectos.
El verano es sin duda, sobretodo en nuestra zona geográfica, un período de tiempo extraño, quizás atípico para el campo en el que nos desenvolvemos y que nos atañe, las aamm chinas…
Un tiempo en que supuestamente tenemos más tiempo libre, el clima es proclive a entrenar más y mejor, hay una luz espléndida y hay mayor disponibilidad de espacios. Pero paradójicamente, la gente entrena menos, algunos, los más jóvenes nada en absoluto. Abandonan la escuela durante un par de meses, a veces hasta tres, con las consecuentes consecuencias, que muchas veces no sabemos vislumbrar.
En muchas ocasiones, son realmente los padres los que, por un motivo u otro, dejan de traerlos a las clases. Incompatibilidad de horarios entre padres que trabajan y el excesivo tiempo libre de sus hijos, o en otros casos es por simple desgana, por la playa o el calor. No importa la excusa…
Creo sinceramente que las cosas están mal organizadas. En general tenemos mala organización de nuestro tiempo, de nuestras cosas, alterando el orden natural de importancia de las cosas. Lo que solemos llamar prioridades elementales de las cosas de la vida. Está todo realmente trastocado. Los valores que sustentan todas estas acciones, se ven así perdidos en esa bruma espesa de la laxitud y la desidia que supone perder el sentido real de las cosas. No saber reconocer su valor real.
¿Sabemos realmente lo que ocurre cuando decidimos irnos de compras con los niños, a un centro comercial, justo en horario de clases? ¿Sabemos lo que pasa cuando decidimos que el niño tiene que ‘descansar’ de las clases dos o tres meses? ¿Entendemos realmente las razones que nos impulsaron a inscribir a nuestro vástago en la escuela? ¿Somos realmente coherentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos al respecto?... Pues parece ser que no mucho.
Todos somos más o menos conscientes de que las nuevas tecnologías facilitan el acceso a la información, y que la información es conocimiento –que no sabiduría- y que el conocimiento debería hacernos evolucionar hacia algo mejor -¿Felicidad quizás? ¿Coherencia?- en nuestras vidas. Pero mucho me temo, que esto no es así; Cada vez estamos peor, comprendemos menos y como consecuencia somos más ignorantes que antes –o quizás igual que antes- pero en ningún caso nos acercamos a lo que debería ser, que es un camino de evolución como seres humanos.
Nada parece tener consecuencias. Todo se hace de manera bastante superficial en muchos sentidos y cosas. Y si no se consiguen resultados –que es lo más probable- pues inventamos excusas o justificamos con el motivo que sea nuestra mediocridad. Y se establecen mecanismos sociales para reconocer eso como lo normal. Y así, en apariencia, no pasa nada.

El compromiso con la escuela –si es que existe realmente- se ve ninguneado completamente. Deja de tener valor alguno. Y cuando eso deja de tener valor, es como si dejamos de valorar lo que nos enseña el maestro. Deja de tener valor alguno el Kung-fu que se nos enseña y la clase se convierte en algo semejante a una clase de cualquier otra actividad. Y nos habremos perdido en el camino de las aamm chinas, de la enseñanza tradicional de valores que tanto van buscando algunos. Y cuando los encuentran, los pisotean sin miramiento alguno, pero siguen exigiendo una enseñanza de calidad…

martes, 7 de junio de 2016

SER MONJE SHAOLIN…

Busca una escuela seria que siga las enseñanzas del monasterio original. Sólo hay un único Templo Shaolin. Se encuentra en la provincia Henan, en China. Fundado en el quinto siglo, está suscrito a la escuela Chan de budismo.

En occidente es más conocido por su nombre japonés, Zen. El budismo Zen se enfoca en el uso de la meditación para obtener un conocimiento directo de la verdad universal.

Los estudiantes Shaolin deben estar dispuestos a aprender por su cuenta. Deben aceptar que el conocimiento es un camino hacia la iluminación personal.

El Kung Fu se usa para construir un control sobre la mente de uno mismo. No se usa para el control de los demás.

Abandona tus preconceptos. Los monjes budistas no siguen una regla estricta. Los monasterios budistas no son como los monasterios cristianos.
Los monjes Shaolin (son todos hombres) siguen caminos individuales para alcanzar la realización.
Ser vegetariano no es un requisito. Algunos monjes Shaolin se vuelven vegetarianos. Creen que ayuda a mejorar su espiritualidad. Los primeros monasterios budistas no eran vegetarianos.
Los monjes deben ser célibes. Pero incluso esto no es una enseñanza esencial. Los monjes Shaolin son célibes porque creen que de esta manera están libres de distracciones.
Debes estar dispuesto a dedicarlo todo para lograr la salvación. El Kung Fu, así como otras artes marciales, son claves para la autodisciplina. Controlando tu cuerpo, controlas tu mente. El estudiante Shaolin debe tener persistencia y concentración. Debe desarrollar sus cualidades físicas al máximo.
Si estás buscando un camino fácil, esto no es para ti. El Shaolin demanda que prestes atención a los más pequeños detalles de tu existencia. Cada acción tiene su significado. Cada gesto es importante. Debes estar alerta de tu cuerpo. Debes estar alerta de cómo tu mente interacciona con tu cuerpo y con tu entorno.
Estudiar Kung Fu significa obtener un conocimiento profundo. Los monjes Shaolin pueden usar el Kung Fu como método de defensa. Pero nunca debes usar tus habilidades para la ofensiva.
               Aprende Kung Fu y comprenderás tus propias limitaciones.
Debes estar dispuesto a respetar el talento y las perspectivas del resto. Una persona egoísta no puede ser Shaolin.
Las escuelas que sólo enseñan artes marciales no son Shaolin realmente. Shaolin es un estilo de vida.
Si quieres unirte a una organización Shaolin, asegúrate de que sea por los motivos correctos. Asegúrate de que sea la escuela apropiada. Las organizaciones que intentan usar el nombre Shaolin fraudulentamente, violan los preceptos centrales de la orden. No es un negocio.

La mayoría de los templos Shaolin aceptarán a cualquier estudiante sincero. Por lo general, puedes pasar un tiempo probando el sistema Shaolin. La verdadera iniciación es para aquéllos que han decidido seguir el camino.

miércoles, 13 de abril de 2016

Estructuras…
La respiración es lenta, pausada, profunda… La mirada centrada en un espacio indefinido, pero muy alerta y consciente. El cuerpo en calma y la mente centrada en estar alerta. El primer movimiento surge de la nada, en una trayectoria armoniosa, con una extraña suavidad y lentitud, pero visiblemente cargada de una intensa energía, como preparando algo. De pronto, otro movimiento estalla en el aire a la velocidad del relámpago, y el rostro apacible y tranquilo se transforma en otra expresión de furia y fuego. Otra cadena de movimientos muy vigorosos y tremendamente rápidos se sucede en todas direcciones, imprevisibles. Se percibe una intensa energía en el aire…
Cada golpe de mano, cada patada rasga con su velocidad el aire, buscando blancos imaginarios. Espacios de aparente calma se intercalan entre la vorágine de golpes. La mirada dirige la intención, el corazón. Ha comenzado la forma, Qixingquan…”
La ejecución de las formas de Shaolin, no son una mera acumulación de técnicas, más o menos vistosas que obedecen a patrones preestablecidos. El trabajo profundo que con ellas se desarrolla, va mucho más allá de esta idea simple. Los monjes budistas utilizan la práctica de las técnicas de las formas como medio para alcanzar su yo profundo, su interior, su unidad con el todo. Es pues, específicamente en Shaolin, una práctica propia del budismo de esta escuela, la que busca alcanzar estados de conciencia superiores.
Cuando vemos a un experto o un monje, realizar alguna de estas formas tradicionales, podemos apreciar que hay algo en lo profundo de cada gesto, de cada mirada. Algo que es quizás indefinible, que se escapa a los conceptos preestablecidos y que está fuera del espacio y tiempo. Cuando comprendemos esto y sabemos apreciarlo o diferenciarlo, nos será muy fácil distinguir a un deportista marcial de un artista marcial tradicional o un guerrero de Shaolin. Hay algo significativamente distinto que marca una diferencia. Hay una expresión y una estructura detrás de las formas tradicionales que es como un traje en el que ha de enfundarse el practicante y manifestar con sus acciones, la singularidad de esa forma. Así el Kung-fu sale de tus huesos, de tu corazón y tu mente y es expresado mediante las acciones corporales, o lo que denominamos técnicas del estilo.
Pero esto es en realidad el resultado de una práctica exhaustiva y prolongada de los Jibengong, las técnicas de base del estilo. Esto ocurre con el taolu Qixingquan, pero es igual para cualquier otra forma. Entendemos en Shaolin que la práctica realmente importante no es el desarrollo de la forma en sí, si no su trabajo de base, de repetición de los detalles, del sentido de cada movimiento. Luego se unen diferentes cadenas de movimientos, con características similares y ya tenemos una forma.
Es por ello que decimos que la acumulación de formas, no significa que tengas un gran conocimiento del estilo. Esas formas han de ir precedidas de un trabajo de estructura interna, de desarrollo de sus cualidades específicas a través de los Jibengong. De ahí que, coleccionar formas, no te hace poseedor de su profundo conocimiento. Solo sabrás formas, poco más. Formas sin estructura, que se parecen – a veces mucho- a las tradicionales.

Cuando no tienes un trabajo continuo y profundo del Jibengong detrás de las formas, tus movimientos y ejecución de la misma te delatarán. Hay algo de vacío en tus gestos, pues difícilmente puedes encontrar su esencia si no la has descubierto y practicado exhaustivamente. Solo así puede crecer en ti esa expresión, esos gestos que pueden pasar de la calma y la suavidad, a la tempestad y la explosividad. Solo así es Shaolin. Solo así es kung-fu…

miércoles, 6 de abril de 2016

MEDITACIÓN Y NIÑOS

Meditar es enfocar la atención en algo concreto, ya sea un pensamiento, un objeto, la propia conciencia, el propio cuerpo, nuestros pensamientos…
Practicar la meditación con niños implica realizar multitud de actividades en las que los niños están enfocando su atención en su respiración, en algo que están viendo, en algo que están haciendo… con el objeto de, en primer lugar, calmar la mente. 

Por qué enseñar a meditar a los niños

Dice el Dalai Lama, que si le enseñáramos meditación a cada niño de ocho años,eliminaríamos la violencia en una sola generación. Sólo por esta razón merecería la pena intentarlo. Pero, ¿por qué es tan potente la meditación?
- Calma: El primer e inmediato efecto de la meditación en los niños es calmarse, tranquilizarse. Los niños, como los adultos, cuando están calmados, es cuando pueden enfocar su atención en lo que sea que vaya a ocurrir. 
- Mayor concentración: De manera que una vez que se llega a la calma, el siguiente paso es el enfoque de la atención en aquello que deseo. Esto puede ser gestionar una emoción, hacer un ejercicio, atender a una explicación, ver una película, jugar con mamá y papá, planificar una acción, comprender a un amigo que tiene un problema, decir que no a algo que puede ser peligroso… 
Efectivamente, la meditación ayuda a 'estirar' el músculo de la atención, y de este modo uno es más consciente de lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo; de lo que desea, y de lo que no desea. De lo que siente y de lo que no siente. Y de lo que desean, sienten o hacen los otros. 

15 beneficios que obtendrá tu hijo si medita

1. Será más responsable, tanto de sus cosas materiales como de sus emociones, de su vida y de su felicidad.
2. Se querrá más a sí mismo. 
3. Se podrá concentrar mejor al ser capaz de enfocar su atención hacia lo que desea, sin caer en los despistes. 
4. Tendrá menos ansiedad y menos estrés.
6. Será menos impulsivo.
7. Tendrá más autoestima, y más seguridad y confianza en sí mismo.
8. Mejorará su rendimiento académico.
9. Mejorará la gestión de sus emociones.
10. Mejorará sus relaciones sociales. Mostrará más empatía y gratitud.
11. Mejorará su sistema inmunológico.
12. Será menos violento.
13. Será más capaz de enfrentarse a las frustraciones y a las dificultades, ya que desarrollará más capacidad de aceptación de lo que ocurre.
14. Será feliz.
15.  Sentará las bases de una madurez más sólida.