viernes, 23 de febrero de 2018

NOTICIA IMPORTANTE


少林寺禅西班牙

TEMPLO SHAOLIN CHAN ESPAÑA

Nuestra escuela, con un bagaje de más de 34 años de enseñanza ininterrumpida en nuestra localidad y en otros lugares, ha tenido siempre contactos al más alto nivel en el mundillo de las aamm chinas. a nivel nacional como internacional.

En este sentido, es conocida nuestra pertenencia y afiliación con diversos organismos, principalmente ligados al Monasterio Shaolin y sus Maestros. Esto siempre a través de un linaje y enseñanzas directas, como es el caso del Ven. Abad del Templo Shaolin, Shi Yong Xin, Shi Yan Ao, Shi De Chao y otros.

El pertenecer a estos linajes, garantiza una continuidad y una calidad en la transmisión de las enseñanzas tradicionales del templo y su cultura. Cierto es que el acceso a éstos Maestros es un tanto complicado por la lejanía y el coste que supone, tanto viajar allí, como traerles aquí.

En el año pasado, durante un viaje, tuve la suerte y el honor de conocer al Maestro suizo SHI XING LONG (Roger Stutz) del SHAOLIN CHAN TEMPEL SCHWEIZ, que me causó una profunda impresión por sus profundos conocimientos y su autenticidad. Además, fui gratamente sorprendido por su gran humildad y humanidad. Eso impulsó de inmediato un acercamiento que desembocó en un fantástico curso que realizamos en nuestra escuela con él.

A partir de ahí, hemos incrementado nuestra amistad. No ha sido muy difícil reflexionar y tomar la decisión de unirnos como escuela a su proyecto, a su linaje y manera de trabajar. En cuanto le expuse mi idea, aceptó de inmediato.

De esta forma, nuestra escuela, va a formar parte del linaje del Maestro Shi Xing Long. Eso implica algunos cambios, que irán llegando en su momento. Habrá una gran colaboración entre ambas escuelas, las de Suiza y las nuestras de España.

En este sentido, el primer cambio será que nuestra escuela, denominada y conocida como INSTITUTO SHAOLIN SAN PEDRO, pasará a denominarse como TEMPLO SHAOLIN CHAN ESPAÑA 

少林寺禅西班牙


Todos nuestros estudiantes, tendrán tanto en mí, como en el Maestro Shi Xing Long, una clara referencia de las enseñanzas y tradiciones de Shaolin, garantizando un acceso mucho más cercano, autentico y fácil para quienes quieran seguir nuestra linea de trabajo.

Agradecemos desde aqui al Maestro Roger Stutz (Shi Xing Long) todo su apoyo y su predisposición a la colaboración. Asimismo damos la bienvenida a todos sus Instructores y estudiantes de Suiza. (SHAOLIN CHAN TEMPEL LUZERN y SHAOLIN CHAN TEMPEL AARGAU).

AMITUOFO

SHI YAN JIA











Für unsere Freunde aus der Schweiz

WICHTIGER HINWEIS

少林寺 西班牙

TEMPEL SHAOLIN CHAN SPANIEN

auf höchstes Niveau in der Welt des chinesischen Kampfsportarten, Unsere Schule, mit einem Hintergrund von mehr als 34 Jahren ununterbrochener Ausbildung in unserer Region und anderswo, hat immer internazionale Kontakte. national wie international.

In diesem Sinne ist unsere Mitgliedschaft und Zugehörigkeit zu verschiedenen Organisationen bekannt, die hauptsächlich mit dem Shaolin Kloster und seinen Meistern verbunden sind. Dies immer durch eine Linie und direkte Lehren, wie es bei dem Ven geschieht, Abt des Shaolin Tempels, Shi Yong Xin, Shi Yan Ao, Shi De Chao und andere.

Die Zugehörigkeit zu diesen Linien garantiert Kontinuität und Qualität bei der Übertragung der traditionellen Lehren des Tempels und seiner Kultur. Es stimmt, dass der Zugang zu diesen Meistern durch die Entfernung und die damit verbundenen Kosten etwas kompliziert ist, sowohl um dorthin zu reisen als auch um sie hierher zu bringen.

Im vergangenen Jahr während einer Reise, hatte ich das Glück den Schweizer Meister SHI XING LONG (Roger Stutz) von SHAOLIN CHAN TEMPEL SCHWEIZ gerecht zu werden geehrt, der mir einen tiefen Eindruck von seinem tiefen Wissen und Authentizität verursacht. Außerdem war ich angenehm überrascht von seiner großen Demut und Menschlichkeit. Das führte sofort zu einem Ansatz, der zu einem fantastischen Kurs führte, den wir in unserer Schule mit ihm führten.

Von da an haben wir unsere Freundschaft gesteigert. Es war nicht schwer, darüber nachzudenken und die Entscheidung zu treffen, unsere Schule zu Ihrem Projekt, Ihrer Herkunft und Arbeitsweise beizutreten. Sobald ich meine Idee erklärt hatte, nahm er sofort an.

Auf diese Weise wird unsere Schule Teil der Linie von Meister Shi Xing Long sein. Das bedeutet einige Änderungen, die zu der Zeit eintreffen werden. Es wird eine gute Zusammenarbeit zwischen beiden Schulen geben, der Schweiz und unserer Schule in Spanien.

In dieser Hinsicht ist die erste Änderung, dass unsere Schule als SHAOLIN INSTITUT SAN PEDRO genannt und bekannt ist, wird als Shaolin Tempel CHAN SPANIEN umbenannt werden

少林寺 西班牙



Alle unsere Schüler haben so viel in mir, wie in den Meister Shi Xing Long, ein klarer Hinweis auf die Lehren und Traditionen der Shaolin, gewährleistet ein sehr viel näher, authentisch und einfach für diejenigen, die unsere Arbeit Zugang folgen wollen.

Wir danken Meister Roger Stutz (Shi Xing Long) für all seine Unterstützung und seine Bereitschaft zur Zusammenarbeit. Wir begrüßen auch alle Ihre Instruktoren und Studenten aus der Schweiz. (SHAOLIN CHAN TEMPEL LUZERN und SHAOLIN CHAN TEMPEL AARGAU).

AMITUOFO


SHI YAN JIA

lunes, 12 de febrero de 2018
















少林的棍子  -  El palo de Shaolin (I)

A lo largo de la historia del templo Shaolin, ha habido muchas famosas leyendas y mitos que son la fuente de los rumores y creencias sobre las capacidades de los monjes del pequeño monasterio. Tal vez la más famosa de ellas es la historia de cómo trece monjes, armados solo con sus bastones, rescataron y salvaron la vida del príncipe Li Shi Min, que a cambio ofreció muchos regalos y honores al templo Shaolin. Cuando estaba en el poder, entregó 40 qing (660 hectáreas) de tierra al templo, un ziluo Jiasa (manto de púrpura) a cada monje, y todos los monjes recibieron el título de general. Al templo también se le permitió tener su propio ejército de monjes soldado.

Una gran estela (monumento de piedra) que firmó el propio emperador y que existe en el templo, corrobora estos hechos legendarios. También hay dos enormes árboles que pasan casi desapercibidos por la gente común, que no conocen su historia. Pocas personas saben que los árboles estaban allí el día en que el emperador otorgó los títulos y por lo tanto también recibieron el título de general, junto con los monjes. Son “Da jiang jun”, (Gran árbol general) y “Er jiang jun”, (segundo árbol general). Tienen cientos de años de antigüedad, y algunas de las historias de los monjes se han generado en ellos. Son los auténticos supervivientes de la historia del monasterio. Este ejemplo de la historia de Shaolin es un gran ejemplo de "chan quan yi ti" (literalmente el puño y chan son un solo cuerpo). La mezcla del budismo Chan y las artes marciales es lo que acuñó la célebre frase "Shaolin quan bang tian xia wu lin Tang zong" (el puño de Shaolin y el palo de Shaolin son lo mejor bajo el cielo).

Los monjes Shaolin han practicado las formas de mano vacía y palo durante cientos de años adquiriendo sin duda una destreza sin igual. La palabra "monje" en China, es sinónimo de paz, compasión, de armonía, de inteligencia, pero sobre todo de una gran responsabilidad hacia las personas, ayudando a los demás, de compartir la filosofía con los demás y comprender el sufrimiento ajeno. Es por ello que cuando los monjes Shaolin necesitan ir a la guerra, para detener la violencia, o fueron obligados a luchar, evitaban usar armas que fácilmente podrían matar a gente, como las espadas o sables. Era preferible utilizar técnicas de chin-na (captura y bloqueo) o dian-xue (dim mak en Cantonés - presionar las arterias y puntos específicos para dejar al enemigo inconsciente), y en casos extremos, recurrir al palo para noquear al oponente. Esperaban que cuando despertara, el oponente se diera cuenta que su lucha era innecesaria y entendieran que es malo pretender matar a otros. En el peor de los casos, cuando se despertara, ya no habría nadie allí. Los monjes, decían que el hombre caído debe darse cuenta que su lucha había sido inútil y aprender de esa experiencia. De esta manera se convertiría quizás en una mejor persona. Y de esta manera también se llevaba a la práctica la palabra y filosofía del budismo Chan.

Además, el palo de Shaolin se convirtió en una herramienta muy común. Cuando los monjes viajaban, no les gustaba llevar armas, pero un buen palo o bastón también es una buena herramienta para mover los obstáculos en el camino, saltar a través de un arroyo, o para usar como un apoyo cuando uno está cansado. Así se convirtió en la herramienta que portaban usualmente todos los monjes y caminantes.

Cada estilo tiene su propia manera de mejorar sus técnicas y estrategias, y también muestran una manera para que el practicante se mejore a sí mismo: "Qiang Za Yi Tiao Xian, Gun Ya Yi Da Pian." Esta frase significa que practicando con el palo, ayuda al estudiante a desarrollar un sentido de espacio a su alrededor, ya que es un arma que se mueve en todas las direcciones. Una lanza, por el contrario, suele moverse más en línea recta. Hay un refrán de sables que dice "dan dao kan shou" (cuando se utiliza un sable, cuidado con las manos), y "shuang dao kan zhou" (cuando se utilizan dos sables, cuidado con los codos). Aunque estas armas también se utilizan en Shaolin, el palo es el más popular y es considerado sin duda alguna el arma principal de los monjes.

Muchos de sus movimientos aprovechan sus cualidades, como el hecho de que puede ser sostenido desde cualquiera de sus partes y utilizado en todas las direcciones. Esto permite al practicante dominar una gama más amplia de técnicas y movimientos y hacer golpes fuertes, debido a la fuerza que se obtiene cuando se utiliza de ciertas formas. La flexibilidad del palo es otro factor importante, ya que se obtiene fuerza adicional proveniente de la vibración de la inercia hacia un objetivo. Además, aunque el palo puede no ser afilado como la espada o puntiagudos como una lanza, tiene los mismos efectos cuando se utiliza como tal. Un golpe directo dado como si se tratara de una lanza puede ser tan poderoso como la misma. Un golpe dado con la proyección de energía (Fajing) puede romper una piedra. Además, permite al practicante atacar con rapidez desde diferentes direcciones y ángulos. Las distancias a trabajar son también muy versátiles, que van desde la distancia larga hasta la distancia corta.

"Yan guan liu lu, er ting ba fang" -los ojos pueden ver seis direcciones, los oídos oyen en ocho, dice el Maestro Shi Yan Ao, y que reza un antiguo dicho en Shaolin. En un cierto nivel, no necesitas ver a tu alrededor, pero tus sentidos se desarrollan lo suficiente para que puedas ser consciente de lo que está a tu alrededor sólo con oírlo. En muchas formas de palo y ejercicios, hay partes donde los practicantes deben moverse de forma dinámica y elegante en ocho direcciones diferentes, y no obstante, girar con potencia, velocidad y destreza.  Muchas personas piensan que estos ejercicios se hacen simplemente para mostrar o desarrollar las habilidades, o como gestos decorativos, pero cada movimiento fue puesto allí por una razón específica. El practicante debe hacer estos movimientos con gran velocidad, porque mientras los realiza, el palo debe utilizarse como un bate de béisbol, que sería capaz de golpear y lanzar piedras y otros objetos hacia los opositores. Cada movimiento debe realizarse siempre con un determinado objetivo y utilidad específica. No debe haber gestos ni movimientos inútiles a un propósito real de combate.

Los movimientos del palo han originado algunas leyendas. Se dice que cuando se gira muy rápidamente el palo con los movimientos, puede crear a una especie de escudo que te protegerá. Es decir, el palo gira tan rápidamente en todas direcciones, que es imposible pasar a través de él sin ser golpeado. Se dice que aun cuando los enemigos lanzaran piedras u objetos para atacar a los monjes, no podrían alcanzar su objetivo y serían rechazados por el palo. El refrán "feng yu bu tou" significa que incluso el viento y la lluvia no pueden atravesarlo.

Las leyendas hablan de un monje al que le podrías lanzar un cubo de agua, y no se mojaba. Él podría rechazar toda el agua - "bo shui bu tong" con increíbles giros del palo. Esta creencia o filosofía, es lo que realmente define lo que el practicante de palo de Shaolin debe tener en mente cuando practica. Te debes exigir al límite, llegando a lo que podría parecer un mito. Este desafío constante es en sí mismo lo que confiere la maestría del palo de Shaolin.

En Shaolin todo tiene un sentido, todo tiene una forma y una explicación del porqué y para qué. Nada es dejado al azar, y todo es objeto de estudio profundo. Como dice el refrán: "chan quan yi ti," la filosofía chan no se expresa únicamente en oraciones o en la meditación; se expresa en todos los sentidos y también en las artes marciales. Los movimientos de artes marciales tienen un doble sentido: el sentido marcial y su función de desarrollo de conceptos, en cuanto por ejemplo, hay movimientos en las formas de palo donde parece que el monje está cortando el césped, como si el palo fuera un machete o unas tijeras. En el combate, este movimiento se utiliza para provocar la caída del enemigo golpeando sus talones. Pero este movimiento tiene también una función filosófica que los practicantes deben recordar siempre: para cortar la hierba en sus vidas, que significa ver las cosas más profundamente y claramente, sin que la hierba los cubra. Para los monjes, la hierba también representa las cosas malas que tenemos que borrar de nuestras vidas.

En la antigüedad, había una larga lista de formas y hasta estilos diferentes surgidos o perfeccionados en el templo. Y también la gran variedad de tipos de palos es ingente, aunque podríamos dividirla en cuatro categorías y dos formas de uso. Las tres categorías son: palo largo, palo de ceja, bastón corto xizhang 錫杖 y palo articulado (de dos o tres secciones –san jie gun). El palo largo tiene unas medidas que llegan hasta la mano del practicante, teniendo éste el brazo extendido en vertical, mientras que el palo de ceja (Qi Mei Gun()眉棍) llega justo a nivel de las cejas. El bastón corto mide como unos 120 cm aproximadamente. La mayoría de los palos chinos suele ser fusiforme y bastante flexible, muy finos o gruesos y recios, aunque hay de todo tipo.

En cuanto a las dos formas de uso son simples: palo de dos extremos (贴在两个端点上) –usado más en distancia corta y característico del Shaolin del Sur- y el palo de un extremo (棍子一结束) para distancias de combate más largas, y el comúnmente utilizado en Shaolin Si. Ambos sugieren un tipo de agarre distinto, pero compatible entre sí, lo que le confiere al practicante experto una dinámica muy peculiar y característica de Shaolin, que no tienen otros estilos. Un ejemplo de ello es el movimiento de ‘picar el suelo en ocho direcciones’ (在八个方向砍土壤), tan peculiar de Shaolin.

El trabajo del palo en la escuela Shaolin requiere de un método peculiar y elaborado de lian bing qi (練兵器) Ji Ben Gong (trabajo de base) y de Gong Fang (aplicaciones) específico, sin el cual, las formas de Shaolin carecerían de estructura profunda. Podemos apreciar en ocasiones en competiciones nacionales, como practicantes de otros estilos realizan formas de palo de Shaolin, a las que les falta ‘algo’… Ese algo es lo que le confiere la práctica exhaustiva de las bases. El maestro Shi Yan Ao me repetía en muchas ocasiones que, la esencia de Shaolin, no estaba en sus formas, sino en el Jibengong, en el cansado y duro trabajo de base.

En la actualidad se enseñan pocas formas de palo, que incluye las formas de grupo (Jiti Gun) y las formas de Duilian o Duida (對打). La lista actualizada de formas de palo de Shaolin, es la que sigue:

YIN SHOU GUN                                             - Palo de mano Yin
YANG SHOU GUN                                          - palo de mano Yang
YIN YANG GUN                                             - Palo de Yin-Yang
JI TI GUN                                                     - palo de grupo
SAN SHI LIU GUN                                           - palo de 36 movimientos
WU HU CHUN YANG GUN                                - palo de tigre controla la oveja
JIN SHAN GUN                                               - palo de atravesar la montaña
ZUO SHAN GUN                                              - palo de sentarse en la montaña
ZHEN SHAN GUN                                            - palo de sacudir la montaña
FENG MO GUN                                               - palo de remolino (del demonio)
JIN NA LUO WANG GUN                                  - palo del rey Jin Na Luo
QI GAI BAN GUN                                            - palo del vagabundo
QI MEI GUN                                                   - Palo de ceja blanca (mendigo)
YUAN HOU GUN                                             - palo del mono
ZHUI GUN                                                      - palo de borracho
MEI HUA HONGYANG GUN                               - palo flor de ciruelo Hongyang
SHAO HUO GUN                                             - Palo del pequeño fuego
YE CHA GUN                                                  - palo del fantasma

También en los últimos quince años se han creado las rutinas Guiding (unificadas) de Shaolin, lo que incluye al Shaolin Guiding Gun, una forma de palo bastante larga y compleja, diseñada específicamente para la competición y que está compuesta de elementos característicos sacados de otras muchas formas. Con ellas se compite a nivel internacional.

Sin duda alguna, el trabajo específico con el palo, te abre muchas posibilidades para el desarrollo y posterior estudio de otras armas, sobre todo las largas, facilitando el aprendizaje y comprensión de las mismas. Como apuntó el célebre general Ji Jiguang, durante la dinastía Ming, “Si sabes manejar un palo, entonces las otras armas afiladas no serán un problema”. Además proporciona un trabajo musculo-esquelético muy interesante, potenciando las cadenas tendinosas de las articulaciones de brazos y hombros, mejorando considerablemente tanto la coordinación psicomotriz, como el desarrollo de la capacidad respiratoria y la resistencia.

Shi Yan Jia
Monje budista 34ª generación
Templo Shaolin – Songshan - China


miércoles, 31 de enero de 2018


 Domingo, 18 de Febrero 2018, 11.30 hrs

BULEVAR DE SAN PEDRO

CELEBRACIÓN DE AÑO NUEVO CHINO 2018







PASACALLES CON DRAGÓN

DANZA DE LEÓN CHINO

EXHIBICIÓN DE KUNG-FU SHAOLIN

ROMPIMIENTOS

TODOS SON BIENVENIDOS

sábado, 30 de diciembre de 2017

Recordamos a todos nuestros alumnos y afiliados que, en el presente mes de Enero, deben proceder a renovar / tramitar su licencia federativa. Esto es necesario hacerlo lo antes posible para que el seguro obligatorio deportivo, tenga plena vigencia desde el primer momento y no tenga período de carencia. 

Además, es necesario para poder participar en todas las actividades que UNIONWUSHU tiene previstas para el presente año.

El coste de las licencia, es el que sigue:

INFANTIL (Hasta 14 años) .........................................    28,00 €
Adultos (+ de 14 años)..................................................    40,00 €
Técnicos........................................................................     42,00 €
Fajas Negras..................................................................    42,00 €
Árbitros.........................................................................     15,00 €
Club / Escuela...............................................................     85,00 €


Rogamos a todos agilicen en lo posible su tramitación, aportando los datos personales.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cuento perruno de navidad…
Erase una vez, en una pequeña ciudad, una tienda de animales, en la que vivía un pequeño perrito, al que nadie había querido comprar hasta entonces, pues no era de pura raza.
Los dueños de la tienda se encariñaron con él, así que habían decidido que se quedara con ellos, y así, tal vez alguien quisiera comprarlo y llevárselo.
El pequeño perrito intentaba agradar a todos cuantos se paraban a mirar a través del cristal del escaparate, donde solía pasar la mayor parte del tiempo. Hacía volteretas, cabriolas y ladraba elevando las orejas. Se volvía loco de alegría cuando veía que alguien entraba y se interesaba por él. Aunque esa alegría eran siempre nubes pasajeras, ya que parecía que finalmente nadie quería aceptarle y ser su amo, su amigo.
El tiempo pasaba y él se sentía cada vez más triste y desdichado...
Pero cierto día, se paró delante del escaparate una preciosa niña, y el perrito, al verla se sintió contentísimo. Algo le había llamado especialmente la atención en ella, y era su intensa mirada. La niña se quedó prendada y enamorada del gracioso perrito, por lo que se fue corriendo a su casa, a pedirles a sus padres que se lo compraran. Ante su insistencia y entusiasmo, estos fueron con la niña a la tienda, y aunque no les desagradó el animalito, argumentaron que ya no era un cachorrito, y que era un poco viejo para ser su mascota, así que, a pesar de los deseos de la niña, y la profunda desilusión del perrito, no se lo llevaron a casa con ellos.
Así, una vez más, se quedó nuevamente solo, y aunque sus dueños no lo trataban mal, ya que le daban de comer y un lugar para dormir, apenas jugaban con él, por lo que se sentía muy triste y desgraciado. Necesitaba el cariño de alguien y también alguien a quien querer y dar su amor. Pensaba mucho en la pequeña niña que vino a verle. En sus grandes ojos llenos de alegría.
El perrito se pasaba el día tendido en un rincón del escaparate de la tienda, mirando melancólicamente a la calle, con la esperanza de poder volver a verla. Pero los días pasaban, y ella no volvió a aparecer...
Pero para su enorme sorpresa, algunas semanas después, la niña volvió a la tienda, a escondidas de sus padres. Sin que los dueños de la tienda se dieran cuenta, le dio unas galletitas.
El perrito iba a volverse loco de alegría, ladrando y moviendo la cola, dando unos graciosos saltos y brincos.
- “No por favor, no ladres, que tus amos se van a dar cuenta”, le dijo la niña, indicándole que se estuviera quieto y callado. – “Si me ven, lo mismo no me dejarán jugar más contigo”, le susurraba al perrito mientras le acariciaba.
A partir de entonces, se hicieron grandes amigos, y cada vez que la niña podía, iba a verle a la tienda, donde seguía en el escaparate o bien sujeto a una correa, sin poder salir a la calle, algo que deseaba con todas sus fuerzas, sobre todo cuando la niña se marchaba y él se quedaba solo.
Lo pasaban muy bien juntos, pero cada vez que se separaban, ambos se sentían tristes, pero albergaban la esperanza de que algún día el perrito se escapara de la tienda, y así poder estar juntos.
Sin que nadie se percatase, el perrito, poco a poco, día a día, fue aflojando los pernos de la base donde ataban su cadena. Albergaba la idea de poder escaparse algún día y poder correr hasta su amiguita para estar juntos. Esa ilusión hacía que se sintiera un poco más vivo.
Pero cierto día de verano, cuando la niña vino a verle, la notó algo extraña, distinta. Su instinto le decía que pasaba algo, pero no lo entendía. Se sentía algo confuso. La niña le dijo que había encontrado otro perro, y que sus padres lo habían aceptado en su casa, pero que no obstante, ella solo le quería a él, y que por nada del mundo lo cambiaría por el otro, ni le iba a abandonar. Siempre estaría esperándole y no importaba lo que tardase.
Ese día, el pequeño perrito se sintió extrañamente triste, pues su instinto le indicaba que algo se estaba rompiendo entre los dos, que ella se estaba alejando. No se lo ocultó a la niña, y se lo dio a entender cuando esta volvió a verle, pero ella le tranquilizó, diciéndole que ella solo le daba de comer al otro perro, pero que no le gustaba mucho ni le quería como le quería a él.
Desde ese día, el perrito hizo todo lo posible por romper la cadena que lo sujetaba, con lo que se ganó varias reprimendas y golpes de sus amos. Cada vez que la niña venía a verle, intentaba estar especialmente cariñoso con ella, y procuraba hacerla saber, que muy pronto conseguiría escaparse, y podría estar al fin junto a ella.

Presentía algo extraño, que le inquietaba, que le robaba el tiempo, pues aunque su amiguita seguía viniendo a verle y jugaba con él, cada vez eran menos las veces, y menos el tiempo que pasaba con él. Empezó a poner excusas de que no tenía tiempo o que los padres la regañaban.
Cierta tarde, estando el perrito como siempre mirando a la calle a través del escaparate de la tienda, vio con tristeza y cierta frustración, como la niña pasaba por la acera de enfrente paseando alegremente a otro perro. Se sintió verdaderamente desolado y no sabía qué hacer. Arañó el cristal con todas sus fuerzas, y gimiendo y ladrando, trató de llamar la atención de su amiga. Sus aullidos no sirvieron de nada, salvo para que el dueño se enfadara con él y le diera un par de patadas. La niña, sin mirar para la tienda, dobló una esquina y desapareció de su vista. El pobre perrito no entendía nada...
Esa noche, le invadió una gran pena y sintió que no quería seguir viviendo. Se quedó muy triste, mientras unas ardientes lágrimas le brotaban de sus grandes ojos. Unos ojos que en otros momentos reflejaban tanta alegría y amor. Se sintió roto...
Lloró y aulló desconsoladamente toda la noche. En los días siguientes se negaba a comer lo que sus amos le ponían. Sus tristeza conmovió incluso a sus amos, aunque estos no llegaban a comprender el porqué de su estado de ánimo.
Pasaron varias semanas, hasta que un día, la niña volvió a presentarse en la tienda. Quería volver a jugar con el perrito, pero éste, estaba apagado y triste. La niña, extrañada le preguntó que le pasaba. Él le contó que la había visto una noche con el otro perro, y que no comprendía porque lo había ignorado. Le dijo como de mal se había sentido, aunque omitió que había llorado mucho por ella.
- “lo siento mucho, y lo comprendo...” – le dijo la niña, -“pero piensa que yo también me siento desgraciada al no poder jugar contigo todo el día. A mi también me gustaría que estuvieras en mi casa, conmigo”. Le dijo que también le dolía ver como él jugaba con sus amos, cuando éstos le sacaba alguna vez a la calle, cuando le hubiese gustado hacerlo ella en su lugar. Además, sus padres no la permitían tenerle a él en su casa, y más aún teniendo ahora otro perro, de raza extranjera y más joven que él y que les hacía compañía.
Pero de cualquier forma, la niña de dio a entender, que le quería solo a él, repitiéndole que siempre le estaría esperando con ilusión. Al oír todo esto, el perrito recuperó un poco de su esperanza y volvió a brillar en sus ojos la luz de la felicidad. Movía su cola y lamía la mano y cara de su amiguita, mostrándole así su afecto y amor.
La niña se marchó ese día y pasó el tiempo. No volvió a saber nada más de ella, que al parecer, se había olvidado por completo de su amiguito.

Se acercaba ya el frío invierno, y la niña siguió sin dar señales, por lo que el perrito, desesperado por no tener noticias suyas, logró, tras un enorme esfuerzo, romper sus cadenas. En el intento se produjo varias heridas profundas en el hocico y cuello. Aprovechando la oscuridad de la noche, logró huir de la tienda, emprendiendo la búsqueda de su amiguita.
Ahora se sentía el perro más feliz del mundo, pues muy pronto iba a dar con su amiguita y se quedaría con ella, su verdadera dueña. Al menos la dueña de su pequeño corazón. Y si los padres de ella no le aceptaban en un principio, él ya sabría que hacer para ganarse su cariño y confianza. Estaba seguro que, cuando le conocieran de verdad, también le brindarían su cariño y amor. Sabría ganarse su simpatía y confianza.
Hacía mucho frío esa noche y había comenzado a nevar. Los primeros copos de nieve cubrían ya las calles, los árboles y tejados de las casas, pintándolo todo de un extraño manto blanco. Las chimeneas, encaramadas en lo alto de los tejados, dejaban libres blancas estelas de humo y olía a leña quemada en los hogares.
El perrito vagó por las calles durante muchas horas, y el frío y el hambre comenzaron a hacer mella en su inicial entusiasmo. Pero no se iba a dar por vencido. No sabía muy bien por donde buscar a su amiguita, pero tenía plena confianza en que la encontraría pronto... Esquivó un par de veces el coche de la perrera, y estuvo a punto de ser atropellado por un coche, pero siguió adelante, ajeno al desaliento.
Así llevaba ya varios días caminando sin rumbo, y esa noche las patas ya le dolían mucho y habían comenzado a sangrar debido al frío y al cortante hielo de la calzada. También las heridas del cuello tenían mal aspecto. Tenía fiebre y caminaba ya muy cansado y despacio, con dificultad, pero no podía parar.
Una joven muchacha, al verle, le llamó y él acudió caminando lentamente. La chica, viendo su lamentable aspecto, todo sucio y demacrado, le ofreció algo que comer, que aceptó agradecido, pues el hambre apenas le permitía tenerse ya en pie. Se dejó acariciar el lomo y las orejas, ya que un poco de calor humano no le venía mal. La chica le invitó a que la siguiera, pero él, mirándola fijamente un momento, se volvió y se alejó lentamente de ella. Se sentía agradecido, pero debía seguir su búsqueda. A pesar del dolor, siguió su camino, casi arrastrándose por las oscuras calles de la ciudad, tratando de encontrar un rastro que le llevara finalmente hasta su amiguita querida.
Al cabo de errar por muchas calles y caminos, creyó percibir un olor que le era extrañamente conocido. Provenía de una bonita casa, y que a través de una de sus ventanas se podía observar a una familia alrededor de un fastuoso y brillante árbol de navidad. Y una de esas personas era la niña, su amiguita del alma...
A pesar de sus heridas, el perrito aceleró como pudo sus pasos, igual que se había acelerado su corazón al verla a ella. Se dirigió a la puerta de la casa, y comenzó a arañarla y a ladrar, moviendo al mismo tiempo la cola con gran excitación. Trataba de llamar la atención de la niña. Nadie pareció haberle oído, pero al rato de insistir, se abrió la puerta y apreció una señora que, al verle, hizo unos gestos de desagrado, y tras dirigirle algunas sucias palabras, le dio una patada que le lanzó a la acera, cerrando luego la puerta.
El perrito gimió de dolor, levantándose con las pocas fuerzas que aún le quedaban. A pesar de todo, no se desanimó, y penosamente se arrastró como pudo hacia una de las grandes ventanas, y tras un gran esfuerzo, se asomó a ella. Lo justo para poder mirar hacia dentro... Cuando lo logró, y por fin pudo ver más de cerca a su querida amiguita a través del cristal de la ventana, su pequeño y fatigado corazón pareció quebrarse y su frágil alma se hundió en la más oscura tristeza...
Permaneció así un buen rato, asomado a la ventana y gimiendo, mientras observaba a su amiguita jugar alegremente con el otro perro, que se revolcaba sobre la espaciosa y cálida alfombra al pie de la chimenea. Mientras, los padres de la niña, reían todas las gracias el perro hacía.
Dos grandes lágrimas surgieron de los negros ojos del perrito, que le corrieron por la cara, como dos ardientes regueros de fuego. Gimió lastimosamente, y comprendió que todo lo que había luchado y sufrido por ella, había sido en vano. El le había entregado todo su cariño y amor, de forma incondicional, y ahora que estaba libre, y cuando más la necesitaba, ella le abandonaba...
Lentamente se volvió sobre sus pasos, y con la mirada triste y vacía, con su corazón roto, se dirigió a la calle, mientras que de sus ojos seguían brotando las lágrimas.
Ya no le importaba el frío, ni la nieve ni el dolor de sus heridas. Ya nada le importaba. Con el rabo abatido, se dirigió lentamente, casi arrastrando sus patas hacia la oscura carretera. No vio las luces, ni oyó el rugir del motor del camión que se acercaba... o quizás, ya no quiso oírlo.
En la oscura y fría noche, se escuchó un último, estremecedor y angustioso gemido.
La sangre caliente manchó la inmaculada nieve, mientras un profundo y triste suspiro se mezcló con el silencio...
Sus últimos pensamientos fueron para ella, aunque ella nunca lo sabría....
Luego,... solo el blanco y frío silencio de la noche eterna...


sábado, 16 de diciembre de 2017

Trabajo duro (1)

            El kung-fu de Shaolin tradicional es mucho más que espectaculares y acrobáticos movimientos, realizados con velocidad impresionante. Mucho más que un traje naranja o gris, más que unos asombrosos gestos imitando animales. Es sobre todo una actitud, una profunda enseñanza, basada en principios budistas y en la moralidad marcial. Pero ante todo, es un largo camino que no solo engloba aspectos externos, sino también un intenso trabajo y desarrollo interno.

            Precisamente de este largo y duro camino, se asustan muchos y abandonan apenas comienzan la andadura. Algunos aguantan cierto tiempo, pero al final también abandonan. Porque no se trata de ninguna manera, de alcanzar determinado grado en algunos años de prácticas. Ni obtener certificados ni diplomas. No se trata de llegar a ninguna parte. Se trata de cambiar la dirección de nuestra mirada. Se trata de un trabajo con uno mismo, y eso requiere, entre otras cosas, paciencia y perseverancia.

No es suficiente leer unos cuantos libros y comprar algunos videos. Así es imposible interiorizar las enseñanzas de Shaolin. Quienes quieran realmente adentrarse en el camino para aprender Kung-fu tradicional, deben hacerse a la idea de muchos años de entrenamiento, quizás de por vida. Los títulos o graduaciones no tienen aquí importancia alguna. No son ninguna meta a superar. El objetivo es el conocimiento, el desarrollo personal y la paz interior.

Es obvio que en nuestros tiempos, muchos desean obtener de manera rápida y cómoda sabiduría y conocimiento. De este deseo viven muchos que ofrecen seminarios, cursos y enseñanzas que venden como churros. Es un buen y rentable negocio. Así podemos encontrar por ejemplo, cursos que ofrecen en apenas un par de fines de semana, un título de profesor o maestro de Reiki, Taiji o Qi-gong. Muchos Maestros se asombran y preguntan qué se puede aprender en tan corto espacio de tiempo, aparte de una serie de movimientos superficiales. Sobre todo cuando muchos de ellos, se han dedicado por más de treinta años a adquirir la técnica de base, antes de poder siquiera llegar a dominarla. Esto nos viene a confirmar que, hay que erradicar la palabra ‘rápido’ de nuestro vocabulario, si queremos realmente adentrarnos en este difícil camino.

Esto es así, sobretodo en occidente, donde la vorágine de una sociedad acelerada y superficial, busca los resultados rápidos en casi todo. Se ha convertido en una actitud ante la vida, donde solo parece importar el resultado, aún cuando éste sea irrisorio e ínfimo. Pero nos educan para conformarnos con lo mediocre, elevando esto al estatus de algo importante. Cuentan las apariencias, más que la esencia de las cosas. Así, el consumismo y mercantilismo también se ha colado e instalado en las artes marciales llamadas tradicionales, aun cuando éstas disten mucho de asemejarse a las que de verdad están sumergidas en su filosofía.

En el Kung-fu tradicional, el estudiante aprende del Shifú, su Maestro, dentro de una estrecha relación similar a la de Padre-hijo. Incluso aquí, aparte de la sólida relación, se necesita sin duda tiempo. Sería absurdo que el Maestro enseñara todos sus conocimientos de golpe al discípulo. Éste se vería completamente desbordado con tanta información y no podría desarrollar todos esos conocimientos de manera correcta, porque jamás podría comprenderlos. Sería como pretender verter todo el líquido de una tetera en una pequeña taza. Incluso los padres no transmiten sus experiencias y conocimientos de una vez a sus hijos. Los niños se van desarrollando, adquieren experiencia y se equivocan, lo que va añadiendo nuevas experiencias a sus vidas. Y así van evolucionando. Y también aquí vale la premisa de que el desarrollo requiere de tiempo.

El estudiante necesita tener paciencia y confianza en que su Shifu sabe lo que hace. Que sabe perfectamente cuando es el momento de subir un escalón, de ir un paso más allá. En occidente es muy común que los estudiantes quieran aprender lo más rápidamente posible nuevas formas. En cuanto han aprendido por completo una forma (Taolu), quieren pasar de inmediato a la siguiente. Tienen la sensación de que ya conocen la forma, cuando en realidad, solo conocen el desarrollo de la misma, su estructura y orden, pero en realidad no saben nada de la misma. Pero existen en cada forma, en cada técnica, innumerables detalles que comprender y perfeccionar. Y eso solo tras mucho entrenamiento exhaustivo, tras miles de repeticiones y experimentación de sus detalles. Cada movimiento, cada técnica puede tener muchas aplicaciones posibles que hay que comprender y desarrollar. A eso añadimos la respiración, la dinámica, el ritmo, la estabilidad, el enfoque, la velocidad, y muchas cualidades más. Así, dominar una forma, puede requerir años de práctica. En China se habla de Wu y Wu Xing. Wu hace referencia al punto de tiempo cuando uno comienza algo y su posterior desarrollo. Eso no significa que lo dominemos. Solo cuando llevamos tiempo en su práctica y lo hemos interiorizado todo, solo entonces se habla de Wu Xing.

Solo a través de esta práctica continua y su estudio profundo, se van adquiriendo las herramientas necesarias que hacen cambiar nuestro ser, nuestro espíritu y nos forjan como verdaderas personas coherentes con el sentido de la vida. No hay secretos; Ese es el único secreto.

Aprender un Taolu, podríamos equipararlo a aprender una canción. La mayoría de estudiantes aprenden una canción de memoria, y además en un idioma que no comprenden. Con mucha práctica incluso podemos lograr que suene bien, que la pronunciación y el tono sean correctos. Pero aún así, el estudiante no sabrá que está diciendo la canción. No la comprende porque no domina el idioma en que la canta. Por lo tanto, no se trata solamente de aprenderse de memoria una canción. Hay que estudiar su idioma para comprenderla. Y eso, de nuevo requiere tiempo. Pero como recompensa ofrece la posibilidad de comprender lo que estamos cantando. Y eso es lo mismo con el Kung-fu, con los Taolu. No basta con repetirlos y memorizarlos. Hay que comprender y estudiar su profundo sentido real. Solo así lograremos hacerlo nuestro. Solo así se produce una verdadera enseñanza y un aprendizaje correcto.

Los principios fundamentales del Kung-fu han de ser estudiados e interiorizados. Porque cuando espíritu y cuerpo van al unísono, no hay problemas de equilibrio. Cuando la naturaleza humana está en desequilibrio, pueden surgir enfermedades o, en el caso literal de una Forma, perder el equilibrio en un movimiento o gesto. En la práctica del Kung-fu, se puede comprobar fácilmente, mediante tres pasos si estamos en equilibrio o en armonía. Es una manera de auto-control que nos permite ver y analizar si nuestros movimientos son correctos o no, y si no lo son, qué es lo que falla.

El primer paso sería comprobar si técnicamente estamos trabajando bien y si ello encaja bien en la dinámica corporal. Si este primer punto no encaja, podremos comprobar cómo tampoco en el segundo punto, la estabilidad y el centro de gravedad, las cosas no están bien. Y cuando estos dos puntos no son correctos o no funcionan, el tercer punto, el desarrollo de la intuición nunca podrá entrar en armonía, no podrá tener fluidez ni encontrar la dinámica ni el ritmo adecuado. Así nos quedaríamos siempre en la práctica de las repeticiones sin fundamento, sin progreso real de los movimientos. A eso denominamos “movimientos vacíos de intención”. Nos quedamos en el ámbito del ‘hacer’ y no alcanzaríamos la esencia, el ‘ser’. Y esto último es de suma importancia si deseamos movernos con soltura y libertad, donde los movimientos corporales no parecen tener dificultad. Cuanta más soltura tengamos en nuestros movimientos y gestos, más concentración podremos lograr. Cuerpo, mente y espíritu deben trabajar al unísono, y eso solo puede surgir si hemos comprendido los movimientos de base. De lo contrario, nos quedaríamos en la ejecución de técnicas correctas, pero sin contenido real. Esto se puede apreciar cuando algunos competidores aprenden una forma de Shaolin para competir, pero no trabajan nunca las bases ni el Jibengong. Se nota que falta algo…

Tampoco basta con aprender todas las aplicaciones de una forma. Es mucho más que eso. Debemos lograr entrar en el estado del observador de nuestros gestos, y no quedarnos solo en el del ejecutor. Cuando no me observo, entonces no tengo noción real de lo que hago. Cuando me observo, entonces puedo descubrir los fallos y estar así en constante evolución. Tengo una presencia y una intención en la forma. Ya no está vacía. Es así como de pronto nos encontramos inmersos en la dinámica de la enseñanza tradicional de Shaolin.

Aprender una forma y comprenderla y dominarla, son dos cosas completamente diferentes. Y esto es de las primeras cosas que aprendemos en China. Días enteros y miles de repeticiones de una misma forma, o a veces solo parte de la misma, es lo habitual allí. Y el Maestro solo te observa, sin comentar nada, y muchas veces sin corregir nada. Pasar esta etapa de entrenamiento repetitivo, muchas veces solitaria, es parte del camino de formación del estudiante. Aquí podremos observar tu voluntad de trabajar, tu pasión por lo que haces y tu persistencia. Aquí se ve si de verdad quieres emprender este duro y largo camino; Si de verdad tienes voluntad de seguir. Quienes solo busquen los superficial, lo externo y las apariencias de las fotos, pronto se rinde y lo deja. Aprender una forma tiene sus momentos altos y bajos y hay que saber atravesarlos todos con voluntad de hierro, sin desfallecer. Eso tuve que aprenderlo – y sufrirlo – en mi propio cuerpo. No hay otro camino…

La primera forma que me enseñaron en el monasterio, fue la forma Tong Bei quan. Cinco días, uno tras otro, a seis horas diarias tuve que practicar y repetir los primeros tres o cuatro movimientos. De vez en cuando pasaba el Maestro y corregía algún detalle y se volvía a marchar. Seguro que, desde alguna parte me observaba. Tenía la sensación de que a los veinte minutos, ya conocía y dominaba perfectamente esos movimientos. Pero no era así: Llegaba el Maestro y me decía que siguiera repitiendo lo mismo. Creo que fuero los días más largos de mi vida. Por supuesto, al día siguiente, los dolores musculares se dejaban notar, hasta el punto de querer largarme de allí. Pero había algo en mi corazón que me hizo seguir allí. Y muchos años después, logré comprender el porqué de este método de enseñanza.

Posteriormente, años más tarde, mi Maestro comenzó a enseñarme la forma Chang Hu Xin Yi Men, una forma superior, bastante compleja. Yo estaba entusiasmado, como un niño pequeño con un juguete nuevo. Entrenaba en el pequeño patio detrás de su vivienda en el templo. Lejos de las miradas de turistas. Un espacio diáfano, sin ninguna comodidad. O a veces en una explanada que hay detrás de los muros del templo. También aquí tuve que repetir incontables veces el inicio de la forma, un día tras otro. Siempre tenía la sensación que me podría enseñar más movimientos, ya que los dominaba perfectamente. Pero no era así; al día siguiente, tenía dudas de si era éste movimiento o el otro. Y así, más repeticiones de lo mismo, hasta casi llegar a aburrirme. Pero logré darme cuenta de lo difícil que es llegar a dominar un movimiento, hacerlo interno y que formara parte de ti mismo. Solo así se dominaba una forma.



Es un camino duro, muchas veces fatigoso y cansino, que pone a prueba tu voluntad. Pero de eso se trata precisamente en el Kung-fu tradicional. No se trata de mostrar un espectáculo a otros, sino de un verdadero camino de auto-realización.