miércoles, 25 de marzo de 2015

El Kung-fu y las lesiones


            El monje Yan Guo cogió impulso y en apenas tres pasos, su cuerpo se elevó como un rayo por encima de la altura de nuestras cabezas, imprimiendo a todo su cuerpo un vertiginoso doble giro, mientras soltaba a la vez dos potentes patadas y caía luego en un perfecto equilibrio con las piernas totalmente abiertas sobre el suelo. Tras esa prodigiosa demostración de dominio de la técnica y la potencia de salto, se levantó como si nada. Cualquiera de nosotros, de haber sido capaz de hacer algo así, se hubiera roto por algún lado.

            En mis dilatados años de experiencia en la enseñanza, he podido comprobar el cambio profundo que ha experimentado el estudiante medio en nuestras escuelas y creo que en casi todas las artes marciales en general.

            Si bien la condición física de los estudiantes puede haber mejorado con los actuales métodos de entrenamiento, hay una manifiesta merma en ciertos aspectos que creo son relevantes en su desarrollo completo. Y me refiero a que nuestra sociedad occidental, en beneficio del confort, del esfuerzo mínimo y de la imagen superficial, ha ido perdiendo algo en el camino, que es el esfuerzo del espíritu, la capacidad de sacrificio, la persistencia y el valor. Lo que nosotros venimos llamando el “espíritu guerrero”. Hay una manifiesta dicotomía entre el trabajo físico y el trabajo de la mente. Y eso ha hecho que los estudiantes de hoy, sean en ese sentido mucho más débiles, sucumbiendo con suma facilidad ante las adversidades del entrenamiento y de la vida. Y esta es la tónica general, aunque hay obviamente honrosas excepciones de practicantes que comprenden esto y siguen un entrenamiento desde el corazón y el alma.

            Hoy en día es muy difícil ver a estudiantes capaces de aguantar los duros entrenamientos tradicionales, lo que produce estudiantes mediocres –sin ánimo de ofender a nadie-, aunque esto parece no ser relevante pues nuestra sociedad promueve la cultura de la mediocridad y superficialidad de la imagen en todos los sentidos. Aquí parece que casi todo vale. Así, todos contentos. Vivimos en una sociedad de las apariencias. Ante cualquier adversidad o mínima lesión, el estudiante de hoy en día se queja desmesuradamente, deja de entrenar y muchas veces eso acaba propiciando el que abandone las artes marciales. Y estas circunstancias lo que hacen es modelar el carácter de los estudiantes, que buscan superar los listones de las exigencias del entrenamiento, pasando por debajo de los mismos.

            Cualquier actividad física es en realidad una actividad psico-física, es decir, modifica o condiciona el estado mental del practicante y lo mismo sucede a la inversa. Una mente y un carácter débil influirán sobre la capacidad de sacrificio y consecuentemente sobre la condición física que se pueda o se desee alcanzar. La mente modela el cuerpo, de eso no cabe la menor duda y así lo reflejan los maestros del templo Shaolin. De ahí que, la práctica y el estudio del budismo, sea para nosotros un aspecto muy relevante, que va a producir cambios sustanciales en nuestra fisionomía.

            Observo cómo últimamente se están dando numerosas lesiones de las muñecas, brazos y tobillos, -con frecuencia son esguinces de diverso grado- en los jóvenes de hoy. Y este dato lo he podido constatar con un amigo traumatólogo del hospital, que me comentaba, durante una charla sobre estos temas, que el índice de lesiones en esta franja de edad –entre los 10 y 15 años- ha aumentado significativamente. Podría achacarse a que ahora los jóvenes practican más actividad física en los colegios, pero esto no debería ser motivo para que hubiera tantas lesiones.

            Un estudiante con una actitud mental pobre y débil, tenderá a tener también una disposición a lesionarse con mayor facilidad –por somatización de la motricidad-, y si esto ocurre, necesitará también de mucho más esfuerzo y tiempo para recuperarse de las lesiones. Su condición física estará limitada por su actitud mental, y ésta, determina su capacidad de recuperación. Así, muchos alumnos, que han pasado por una lesión más o menos relevante y han estado una temporada sin entrenar, cuando regresan a las clases, tienen bastantes dificultades para volver a recuperar el ritmo y la forma física que tenían, y eso afecta psicológicamente. Y algunos no superan esta etapa, quedándose por el camino.

            Afortunadamente, en nuestra escuela, salvo hechos puntuales, las lesiones nunca han sido serias. Esto, en gran parte es debido al método de entrenamiento en el que prima la salud por encima de los logros deportivos, y por la idea que se inculca a los estudiantes de comprender lo que hacen y cómo deben hacerlo. El límite lo ponen siempre los mismos estudiantes, teniendo claro la premisa que dice que “los resultados son proporcionales a la inversión realizada en esfuerzo”. Así por ejemplo, no es tan relevante que tengan una posición Pu Bu muy baja, sino que la estructura de rodillas y pies sea la adecuada. O se hace especial énfasis en que en los desplazamientos dinámicos en Gongbu, el pie esté correctamente asentado para evitar cargas excesivas e inadecuadas en los meniscos.

            Muchas lesiones vienen dadas o se producen por una mala práctica, sin duda, pero también por dejadez y descuido –desatención- de los propios practicantes y en ocasiones de los mismos profesores.  Descuidar los detalles técnicos de los movimientos, sean cuales sean, es un grave error, que solemos cometer cuando buscamos resultados rápidos. Muchas veces se han visto tirones musculares, pequeños esquinces y lesiones similares como consecuencia de un mal calentamiento. No podemos pretender realizar saltos con giros sin haber calentado anteriormente las cadenas articulares y musculares que se ven implicadas en los movimientos. Y el calentamiento, como veremos más adelante, implica también trabajar con los meridianos y el ‘interior’ de nuestro organismo. Y si vamos aún más a fondo en el tema, veremos que todo tiene origen en nuestra mente, que es la que dirige, controla y ordena todo nuestro proceso biomecánico y psicosomático. De ahí que, en las clases habituales se comience con una breve sesión de algunos minutos de Zuo Chan (meditación) o Zuo Wang (sentarse en paz), donde se busca encontrar el estado óptimo de nuestra mente para afrontar el posterior trabajo.
            Obviamente es de vital importancia que los monitores, profesores, Instructores y Maestros sigan una metodología correcta y adecuada al progreso o nivel técnico de un alumno. Saltarse alguna de estas etapas, puede suponer lesiones de consecuencias nefastas. He visto a monitores obligar a alumnos a hacer saltos con giro, cuando ni siquiera comprendían como debían caer.

            Cierto es que en nuestra sociedad occidental, el método de entrenamiento no es equiparable al que usan los monjes en Shaolin – o en cualquier otra escuela de por allí- pues sus sesiones suelen durar unas dos horas mínimo y se repiten unas tres veces al día como promedio –mañana, mediodía y tarde-.

            Aquí lo que hacemos es adaptar ese método a nuestro horario limitado, reduciendo los tiempos dedicados a cada aspecto concreto del entrenamiento, lo que produce una merma en los resultados que se obtienen, pero aseguran una mínima y correcta aplicación del método.

            Veamos comparativamente como serían ambos entrenamientos, suponiendo que las clases fueran diarias…

            China:
Mañana (09:00 a 11:30)
  1. breve sesión de meditación …………………………………….  15/20’
  2. correr …………………………………………………………………….                 20’
  3. estiramientos …………………………………………………………                  30’
  4. JibenGong (ejercicios de base)…………………………………                 30’
  5. trabajo técnico ……………………………………………………….                  30’

Mediodía (15:00 a 17:00)
  1. correr …………………………………………………………………….                 20’
  2. estiramientos ………………………………………………………….                 30’
  3. Jibengong ……………………………………………………………….                 30’
  4. Trabajo técnico (Formas) ………………………………………..                30’
  5. Repaso puntos específicos ………………………………………                 20’
  6. Relajación ………………………………………………………………                 10’

Tarde (19:00 a 21:00)
  1. Correr …………………………………………………………………….                 20’
  2. estiramientos ………………………………………………………….                 20’
  3. Trabajo específico ……………………………………………………               60’
  4. Trabajo de Gongfang ……………………………………………….                30’
  5. Relajación ………………………………………………………………                 15’


Occidente:

  1. meditación………………………………………………………………                 10’
  2. correr………………………………………………………………………                10’
  3. calentamiento …………………………………………………………                 10’
  4. Jibengong ……………………………………………………………….                 20’
  5. Trabajo técnico……………………………………………………….                 30’
  6. estiramientos …………………………………………………………                  10’


            Cualquier profesor o Maestro serio debería tener unas nociones precisas sobre las lesiones que pudieran ocurrir durante la práctica. Esto, dentro de las enseñanzas tradicionales en Shaolin, forma parte intrínseca del estudio del alumno y se engloba dentro de la práctica del Yi, es decir, la medicina tradicional china específica del monasterio. No olvidemos que aquí, los conceptos Chan (budismo), Wu (práctica marcial) y Yi (medicina china) van estrechamente unidos. Así, un estudiante avanzado podrá identificar las distintas lesiones ocurridas y prestar la adecuada ayuda en cada caso. Y un maestro sabrá realizar las manipulaciones adecuadas y ofrecer el tratamiento preciso para una recuperación de la lesión. El conocimiento profundo de la biomecánica corporal, proporciona también un conocimiento preciso de los grupos musculares y tendinosos implicados en el esfuerzo.
            Así por ejemplo, sabremos qué tipo de musculatura interviene con más énfasis en el uso de una espada, o derivada de la práctica del Duanbing. Así podremos también, tanto prever una posible lesión, como tratarla en caso de que ocurra.
           
            No vamos a entrar aquí en el tema de las contusiones por golpes, que trataremos en un artículo aparte, y que pueden ser tratadas fácilmente con medicinas tradicionales a base de linimentos y emplastes, realmente muy eficaces, como por ejemplo el Shaolin Wu Xiang Jiu o el Dit Da Jow.

            Veamos ahora el tipo de lesiones que se suelen dar con más frecuencia en la práctica del Kung-fu. Aunque las más usuales son las lesiones de rodilla, tobillo y muñecas, vamos a desgranar un poco cada tipo de patología, para dar una idea global y concisa sobre este aspecto, siempre visto desde del punto de vista de la medicina china, que suele ser sustancialmente distinto del occidental. Sin entrar en detalles de patología, etiología, diagnóstico y tratamiento (que entran en el ámbito profesional o más profundo de la enseñanza tradicional), estas son las principales lesiones que podrían darse:


Lesiones de los tendones

            Los principales síntomas de esta lesión son dolor local irradiado, inflamación, edemas e incapacidad funcional. La lesión traumática tendinosa es un problema bastante común en la práctica deportiva o marcial, y se presentan aisladas o bien con fracturas óseas o luxaciones articulares. Aunque parezca que pueden ser lesiones de menor importancia que las luxaciones o fracturas, su recuperación es bastante más complicada, pues presenta casi siempre cambios patológicos complejos de los tejidos afectados. Estas lesiones suelen ocurrir por choques violentos, torceduras, o tracciones de fuerzas externas, como pueden ser caídas o proyecciones. Pero también se pueden dar factores externos patógenos como el viento, el frío o la humedad que pueden afectar a los tendones, sin ser consideradas lesiones en la medicina occidental.
            A nivel coloquial, cuando hablamos de lesiones tendinosas, estamos hablando de esguinces o torceduras, que pueden ser catalogadas en distintos grados según su gravedad. Hablamos también de luxaciones y sub-luxaciones en lo que a la práctica que nos concierne se refiere. Habría otras patologías que no son el caso, como la miositis crónica, las bursitis o las lesiones de las capsulas articulares.

            También se podrían clasificar en las siguientes divisiones:

  1. Según el tiempo: Lesiones nuevas o antiguas
·         En la lesión nueva se debe casi siempre a descuidos. Dura entre una y tres semanas.
·         Las lesiones antiguas son lesiones nuevas incorrectamente recuperadas o tratadas, o fueron lesiones recurrentes.
  1. Según los mecanismos de la lesión: agudas o crónicas.
·         Las lesiones agudas son ocasionadas de forma brusca y violenta.
·         Las lesiones crónicas están motivadas por sobrecarga de trabajo o por someter los tendones a condiciones adversas.
  1. Según las estructuras afectadas: esguinces o torceduras.
·         El esguince es una lesión de las partes blandas subcutáneas, causada por fuerzas externas como golpes, choques o caídas) que altera el eje normal de movimiento, provocando la elongación por rotación excesiva.
·         La luxación o torcedura es una lesión de la integridad anatómica de una articulación, modificando su estructura ósea.
  1. Según las zonas anatómicas afectadas.
·         Lesión en el cuello, espalda, cintura, hombro, codos, muñecas, caderas, rodillas, etc.
           

Lesiones en cabeza y cuello

1. Lesión de la mandíbula (articulación temporomaxilar)

            Esta es una lesión bastante recurrente en las prácticas de combate, ya sea por golpes o caídas. En ocasiones, cuando no existe fractura, hay un desplazamiento de la misma respecto a su estructura tendinosa y el disco fibroso. Casi siempre se puede reducir de forma espontánea sin requerir mayores manipulaciones.

2. Lesiones de las partes blandas del cuello

            La tortícolis es bastante frecuente, aunque quizás podríamos clasificarla más como enfermedad que como lesión. Curiosamente se da más en mujeres que en hombres y suele ser consecuencia de una excesiva rigidez muscular.

3. Torcedura muscular del cuello

            Puede ocurrir por una mala caída sobre un lateral del hombro y cuello y se produce una fuerte contractura muscular unilateral del esternocleidomastoideo.





Lesiones del hombro y brazo
1.      Esguince del hombro
2.      Tendinitis del músculo supraspinoso
3.      Tendosinovitis del bíceps braquial
4.      Miotendinitis del bíceps braquial
5.      Bursitis del acromión
6.      Periartritis del hombro
7.      Epicondilitis del codo
8.      Bursitis del codo

Lesiones de muñeca y mano
1.      Subluxación de la articulación del carpo
2.      Dislocación de la articulación metacarpofalángica
3.      Lesión de radio-cubito
a.      Fracturas
b.      Fisuras  
4.      Síndrome del túnel carpiano
5.      Lesión de muñeca

Lesiones de caderas y muslo
1.      Lesión de las partes blandas de la cadera
2.      Sinovitis temporal de la articulación de la cadera
3.      Bursitis subtendinosa

Lesiones de rodilla y pierna
1.      Síndrome doloroso de las rodillas
2.      Lesiones de la rodilla
a.      Rotura de menisco
b.      Lesiones de LLE, LLI y LC
3.      Lesiones de la rotula
4.      Fracturas de tibia y peroné
5.      Periostitis del antetibial

Lesiones de tobillo
1.      Torsión del maléolo externo
a.      Torceduras
                                                               i.      Esta es una lesión muy frecuente en las aamm, dado que existe una mayor gama de movimientos de giro del pie hacia dentro que en cualquier otra dirección. La gravedad del daño varía en función de la dirección e intensidad de la fuerza anormal aplicada sobre la articulación.
b.      Roturas y fracturas
2.      Síndrome doloroso del talón y metatarso
3.      Tendinitis
4.      Bursitis subtendinosa

5.      Tenosinovitis 

martes, 17 de marzo de 2015

Los “otros alumnos”, los padres…
            Que las artes marciales tienen la consideración de deporte minoritario –cosa que no es cierta- lo tengo bastante asumido. Que somos un poco los últimos a tener en consideración a la hora de practicar un deporte, o de aprender un arte marcial, también.
De esta manera inconsciente, contribuimos a que nuestra actividad de enseñanza quede siempre relegada a un plano casi invisible para las autoridades públicas y los estamentos sociales. Y así, es imposible poder crecer, salir a la luz y dar a conocer al  gran público en general lo que hacemos, con tanto sacrificio y esfuerzo. Y no es que estemos escondidos, no. Simplemente que no existimos para mucha gente, y si se nos conoce un poco, se nos sigue etiquetando de “…ahhh si, los del Karate”; Hablar de Kung-fu, de artes marciales chinas es casi como hablar de extraterrestres. La ignorancia es muy grande y de eso, en parte tienen responsabilidad los padres de los alumnos. Obviamos aquí que, hay mucha gente que está metida en este mundillo, que siente verdadera pasión por lo que hace. Pero son minoría, porque la inmensa mayoría no sabe o quiere valorar en su justa medida la labor que se realiza en una escuela de Kung-fu. Porque, no olvidemos que, en la mayoría de nuestras escuelas tratamos de enseñar algo que, paradójicamente muchos padres demandan, que son los valores. Algo que sin duda, en muy pocos deportes se hace, por no decir ninguno. Puede parecer pedante esto que afirmo, pero es la pura realidad. Suelo decir siempre lo que pienso, aunque en ocasiones eso no sea políticamente correcto y moleste…
La causa de que nuestras artes estén en el lugar que están, obedece a muchos factores, sin duda. Pero aquí quiero señalar uno que creo es muy relevante: Los padres. Pongo ejemplos; ¿Porqué resulta tan complicado que un niño tenga un traje de entrenamiento y otro para competir?... ¿Por qué cuesta horrores que el alumno pueda tener sus armas de entrenamiento, o que tenga una camiseta de la escuela, o unas zapatillas adecuadas?... Cuando luego ves que para adquirir una equipación de fútbol se gastan lo que sea. Cuando ves que se compran las botas del último modelo del futbolista de su equipo, que cuestan además un pastizal. Cuando ves que para equipos de fútbol o baloncesto, todos van uniformados, con chándal y lo que sea necesario. Cuando ves que algunos alumnos dejan a sus compañeros ‘tirados’ en una exhibición porque tenían que participar en un torneo de golf.
Esto no es serio… parecemos la hermanita pobre de la película con un guión que no hemos elegido ni nos gusta, pero que nos toca interpretar.
La falta de compromiso de muchos padres –hablo de los alumnos más jóvenes- hacen que sea muy complicado en ocasiones sacar esto adelante. Máxime cuando se nos exigen luego resultados en competiciones, exámenes, etc. Quieren que el niño destaque, que apruebe sus grados, que sea la versión nueva de Bruce Lee, pero pocos entienden que para eso es necesario el compromiso serio con la escuela. Y eso muchas veces no se da…
Compruebo como cada vez traen los alumnos más tarde a clases; Siempre se llega tarde ya como costumbre. Entiendo que en este país lo de la puntualidad no es precisamente algo que destacar, pero hay que señalar que no se puede ir formando ni educando a los niños, cuando se les pide puntualidad y luego no pasa nada si no cumplen.
También todos conocen el reglamento interno de la escuela, que no permite venir con ropa de calle a las clases, pero traen a sus niños con camisetas, con cualquier excusa o pretexto. Y si se les dice algo, se molestan.
Se pretende que los niños pasen de grado, pero sin tener en cuenta ni las habilidades del niño, ni el hecho de que a la mitad de las clases no asiste. Pocos tratan de que en su casa el niño repase o mejore determinados aspectos de alguna técnica. Pensamos que se trata solo de entrenamiento y eso queda relegado solo a la escuela, al gimnasio. Pocos asisten a cursos para su nivel, y en muchas ocasiones, siempre hay excusas u otras actividades ‘mucho más relevantes’ que hacer que acudir a entrenar. El kung-fu, siempre es lo último…
Señores papás, si de verdad queremos que los alumnos progresen en su aprendizaje –recordemos que esto no es como el fútbol, el baloncesto, el padel o el golf- es necesario el compromiso serio con la escuela. Esto trata de un método progresivo de formación, no solo de dejar el niño en clase durante una hora. Trata de una elección que deben hacer entre varias actividades, trata de potenciar la ilusión de los pequeños con la asistencia a exhibiciones, cursos o competiciones. De apoyarle con ánimos, pero también de ser inflexibles cuando por alguna causa algún día no quiera asistir a clase. A eso se llama educación y corresponde a los padres. Nosotros damos formación en valores a través de la práctica de las aamm. No confundamos los términos.
Entendamos que es muy complicado trabajar con los niños, buscando que progresen adecuadamente, con método, cuando no existe esa colaboración necesaria de los padres. No entendamos aquí, este escrito como una crítica sin más a ciertos progenitores. Es quizás, -o pretende serlo- una llamada de atención para entender algo, para cambiar actitudes no muy sanas educativamente hablando. Al fin y al cabo, los niños suelen imitar todo lo que ven. Pues démosles ejemplo con nuestra propia actitud. Después de todo, muchos padres se convierten, sin apenas saberlo, en ‘alumnos secundarios’ de una escuela de aamm.
Cambiemos de actitud para encauzar de nuevo la enseñanza de sus hijos y convertirles poco a poco en personas adultas, equilibradas y emocionalmente estables. Ese es el objetivo primario. Y si hacemos eso, estaremos poniendo en valor el trabajo de tantos profesores y maestros de nuestras escuelas que ponen su esfuerzo día a día para que esto siga funcionando. Solo así, las aamm chinas estarán en el lugar que se merecen por derecho propio.

Reflexionemos con honestidad. Es el momento de pensar en “Qué puedo hacer yo por la escuela, y no tanto en qué puede hacer la escuela por mi”

jueves, 12 de marzo de 2015

Curso Duanbing


lunes, 2 de marzo de 2015

Nueva normativa de exámenes

A partir de los próximos exámenes de grado del estilo Shaolin, nuestra escuela aplicará la nueva normativa sobre exámenes y los requisitos de acceso a los mismos.
El objetivo es optimizar las evaluaciones de los alumnos de una manera más objetiva si cabe, introduciendo varias normas nuevas de obligado cumplimiento.

Sustancialmente el sistema de grados sigue exactamente igual en su metodología, cambiando únicamente aspectos referidos a los requisitos necesarios para presentarse a examen, y que se detallan más abajo (marcados en negrita).

GRADOS

Blanco - amarillo (infantiles hasta 8 años)
Amarillo
Rojo 
Verde
Azul
Marrón
Negro

Las edades son indiferentes a la hora de conseguir un grado, salvo el grado de C. NEGRO, en que el aspirante ha de tener necesariamente 16 años cumplidos.

REQUISITOS

Estar en posesión de la licencia federativa.
Tener el carnet de grados
Uniformidad completa.
Inscripción en lista de examen
Abono de la cuota de examen correspondiente
Haber conseguido los puntos necesarios según la escala


Puntos

Cada alumno ha de justificar mediante el registro de asistencias (puntos), los días de entrenamiento real de cada mes. 
Cada mes tiene un promedio de 12/13 clases
Todo aspirante a examen ha de cumplir el mínimo de puntos necesarios para cada grado, sin lo cual, no podrá presentarse.

De esa manera no podrán presentarse alumnos que solo acudan periódicamente a las clases o lo hagan de manera discontinua, y sí aquellos que tienen un entrenamiento real y efectivo del tiempo estipulado en los estatutos.
Esto tiene como objetivo el que todos los alumnos tengan una experiencia mínima representativa del grado que ostentan.

Así, los puntos necesarios para cada grado, serán los que siguen:

AMARILLO ...................................     40 PUNTOS
ROJO ..............................................     80 PUNTOS
VERDE ...........................................   120 PUNTOS
AZUL ..............................................   150 PUNTOS
MARRÓN .......................................   180 PUNTOS
NEGRO ...........................................   220 PUNTOS

Los puntos no son acumulativos de un grado para otro.

miércoles, 25 de febrero de 2015

La realidad de Shaolin

Mucha tinta se ha vertido en los diferentes medios de comunicación acerca de Shaolin, suscitado por el polémico y escabroso asunto de Juan Carlos Aguilar. De pronto parecía que todos tenían un conocimiento real y exacto de lo que era o significaba Shaolin. Todos parecían ser expertos en el tema y se vertían afirmaciones realmente absurdas desde la atalaya del supuesto poder de la verdad de los medios. Pero muchos de los que ahora se rasgan las vestiduras diciendo que si era un falso, que si no era Shaolin, etc, en su momento encumbraron a este personaje al lugar que ocupaba en los medios; un maestro budista con poderes extraordinarios y demás zarandajas… Entonces no se preocuparon de averiguar cuánto había de verdad en sus afirmaciones de lo que decía ser…
Muchos afirmaban cosas como si lo hubieran vivido allí, en primera persona; Otros, basándose en supuestas opiniones de supuestos expertos, periodistas y otros personajes. Pero muy pocos, por no decir ninguno, habla desde la experiencia directa y personal de haber estado allí. Y sobre todo, de haber vivido allí la realidad, de haberla sufrido, de haber sabido discernir la realidad de lo que muchos perciben de allí, quizás contaminados por sus propias perspectivas. Muy pocos, repito, han tenido la capacidad de saber ser coherentes y sinceros, viendo con claridad lo que hay y lo que se puede esperar de Shaolin.
            Porque es muy fácil –incluso habiendo estado allí- volver a nuestros países y tergiversar y manipular la realidad de lo que se ha experimentado, y ofrecer una visión completamente distorsionada y muchas veces malintencionada de Shaolin. A veces no sé muy bien a qué obedece esto, la verdad…
            Y ahora veo y leo, con cierta preocupación y no menos tristeza, como muchos de estos periodistas, desconocedores de la realidad de Shaolin, se permiten echar alegremente porquería sobre el tema. Y esto sirve a otros, supuestos expertos en el asunto para hacer leña del árbol caído. Expertos en otras artes marciales que se frotan las manos echando más leña a un fuego que nos quema a todos. Porque cuando se hacen, desde éstos púlpitos públicos como son los medios, afirmaciones tales como que “El budismo y Shaolin están seriamente en entredicho por este asunto de Juan C. Aguilar”, pues las cosas no pueden pintar peor. El conocimiento es tan superficial que ya no se por donde cogerlo para poner cierta claridad en el asunto. Y en ocasiones me pregunto si realmente vale la pena hacerlo. El que quiera entender, que lo haga y el que quiera permanecer en la ignorancia, pues que siga disfrutando como un gorrino en un charco…
            Pero me duele, me incomoda que de algo que tiene una faceta tan importante para mí y para tanta gente honrada y humilde en el mundo, sea tan vapuleado impunemente por tanto ignorante o personaje interesado en crear y fomentar esa mala imagen que se quiere imponer.
            Por ello, no puedo dejar pasar estas situaciones. Yo me siento parte de Shaolin, de su cultura y filosofía, de lo auténtico –que mal que les pese a tantos- existe aún entre sus muros. Y si muchos denominan a esto un circo, pues estoy encantado de ser un payaso del mismo. A mucha honra…
            Cierto es que se ha negociado y utilizado mucho el nombre de Shaolin, incluso por los mismos chinos, y de una manera poco ortodoxa y respetuosa. Eso es una realidad innegable. Pero para eso está la coherencia y racionalidad del ser humano, para aprender a ver la realidad, sin dejarse llevar o cegar por reclamos fantasiosos y engañosos que nos han querido vender. Algunos de los que ahora aquí, en nuestro país venden ser los únicos representantes del monasterio, les he visto hacerse fotos con maestros que no eran suyos, en actitudes como si fueran discípulos directos de esos lugares, y todo para crear una falsa o como menos manipulada realidad.
            Como aquí nadie se preocupa de averiguar la realidad… y, en cualquier caso, ¿A quién le va a importar?... Parece ser que aquí, el que más medios y dinero tiene, y mejor se ‘vende’, es el que representa a Shaolin de alguna forma.
            Por ello, quiero intentar por enésima vez esclarecer un poco esta realidad de lo que es Shaolin, sin caer en sectarismos ni fantasías. Mis experiencias de los 15 viajes a Shaolin que he vivido me proporcionan esa perspectiva. De haber visto y sentido la evolución que el monasterio y su entorno ha tenido desde el año 1999, cuando lo visité por primera vez. Y solo una aclaración necesaria para los malpensados: jamás he pagado por recibir enseñanza alguna, ni por tener un certificado ni representación oficial de ningún tipo… (que no tengo).
            Vamos por partes…
¿Qué es ser un monje Shaolin?
            La tradición monástica de Shaolin es bastante compleja, con diferentes niveles y preceptos, y tres categorías –por diferenciarlas de alguna manera- de monjes budistas. En mi caso, pertenezco al segundo nivel, denominado Sengcan, lo que implica una serie de obligaciones y preceptos sin que por ello la vida laica sea un obstáculo.
Y una de las cosas imprescindibles que se debe haber hecho, es la preceptiva ceremonia de toma de refugio, donde se te asigna un nombre budista. Esta ceremonia debe ser oficial, es decir, oficiada por los maestros del templo (en mi caso, el venerable Shi Yong Xin). Solo así se pertenece oficialmente al linaje de Shaolin. Tu nombre queda registrado en la asociación budista de China como monje perteneciente al linaje de Shaolin.
Pero es bastante frecuente que muchos chinos y occidentales, obtengan un nombre budista a través de su maestro, sin que ello signifique que pertenecen realmente al templo Shaolin. Esto es perfectamente válido, siempre y cuando no se vincule directamente al monasterio. Hay que diferenciarlo y dejarlo claro, cosa que la mayoría no hace, dejando por sentado que habiendo obtenido su nombre del Dharma y practicar Kung-fu, ya se es de Shaolin. Es completamente lícito enseñar Kung-fu, ser budista o incluso monje y no pertenecer a este templo y sí a otro. Puedes ser un monje budista de Fawang, o de Yongtaisi, etc. No hay problema en ello. Pero no eres un monje Shaolin. Y eso no impide que seas bueno enseñando o que tus intenciones sean honestas.
El conflicto surge cuando uno se atribuye el derecho a poseer la exclusividad de la representación de las enseñanzas del templo para su país (o para su casa si prefiere). Esto es una falacia y un mal entendimiento del funcionamiento de la institución de Shaolin. Recuerdo las recomendaciones que me dio el venerable Shi Yong Xin tras la ceremonia, acerca de lo que significaba Shaolin y sobre mi labor de ahí en adelante. Yo no me convertía en representante de nadie, sino que adquiría una responsabilidad acerca del trabajo de enseñanza a seguir. A pesar de que el Maestro Shi Yong Xin solo tenía seis discípulos extranjeros repartidos por el mundo, eso no me confería un estatus especial. Al igual que el haber entrenado unos días con el maestro Shi Dejian no me convierte en su discípulo…
Y para entrar en polémica… Si la documentación que certifica tu condición de monje la expide exclusivamente el venerable Shi Yong Xin, -máxima autoridad de Shaolin y de la asociación budista de China-, ¿Cómo es que hay personas en este país que dicen ser su representante exclusivo, si no tienen dicha certificación? (Certificación que por cierto yo sí poseo, y teniendo además al abad como Maestro)… Pero yo no represento a nadie, aunque mi trabajo sí que está reconocido por ellos… porque esto no es cuestión de certificados ni de títulos ni zarandajas… es cosa de trabajo, de seriedad y de honestidad, sin necesidad de publicidades innecesarias que solo enaltecen el propio ego…
Enseñar Shaolin comprende estudiar y desarrollar su cultura, enseñar el Chan y vivir cumpliendo sus preceptos básicos (en mi caso 10). Dedicar esfuerzo y sacrificio a seguir el camino con humildad, respeto, seriedad y coherencia. Y una herramienta para lograrlo es el Kung-fu y las artes de Shaolin. Eso es ser monje Shaolin.

¿Qué es y cómo funciona administrativamente Shaolin?
            El monasterio Shaolin está ubicado en el centro de un enclave turístico gubernamental, gestionado por la agencia estatal de turismo de la provincia de Henan. Un lugar que, junto a su herencia cultural, ha sido reconocido por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. (No creo que un “parque temático budista”, como lo catalogan algunos lumbreras, pueda obtener esta distinción).
Se paga una entrada al lugar (100 RMB) que da derecho a visitar los diferentes sitios del enclave. El monasterio Shaolin, el bosque de pagodas, el centro de entrenamiento de Kung-fu, la montaña Shaoshi, la cueva de Damo, etc. Esto es exactamente igual que lo puede ser el recinto de los terracota de Xi’an o las grutas de Longmen en Luoyang. Es un lugar turístico, con numerosas atracciones naturales de gran belleza paisajística que es visitado anualmente por millones de personas. A la entrada de este lugar, existen muchas tiendas de souvenirs relacionadas con Shaolin y el budismo. Es un negocio, por supuesto. Ahora bien, me pregunto (o les pregunto a los listillos detractores de Shaolin): ¿Acaso alguien se molesta porque se cobre una entrada por visitar la Alhambra?... ¿O porque en sus alrededores existan numerosos negocios dedicados a la venta de recuerdos temáticos? ¿Quién protesta porque visitar la catedral de Málaga o la de Toledo te cueste un dinero?... ¿Acaso porque lo hagan, los curas, frailes y monjas son falsos?... Seamos un poco serios, o como menos, realistas y sinceros…
            Continuemos… de esos 100 Rmb de cada entrada vendida, el gobierno se lleva el 70%, la administración local de Dengfeng, un 20% y el templo Shaolin el 10% restante. Con ese dinero recibido, tiene que afrontar todos los gastos que el mantenimiento del mismo requiere, además de acometer las necesarias reformas y reparaciones del recinto. Obviamente recibe donaciones e ingresos por otros conceptos, pero que no tienen que ver nada con las tiendas ni las clases de Kung-fu. Tienen patentadas varias medicinas tradicionales, una marca de galletas y otra de té, de cuyas ventas obtienen también ingresos, lo cual me parece perfectamente lícito. ¿O acaso aquí, algunos conventos que venden pastelitos (deliciosos) o sacan discos al mercado, los regalan? ¿Dónde está el problema?... me huele un poco a tufillo xenófobo (o chinófobo)…
            Las autoridades del templo administran esa parte de los ingresos generados por los turistas para financiar sus gastos, aunque el mantenimiento de todo el recinto turístico corre a cargo del gobierno. Esto hay que señalarlo y no mezclar conceptos. Todo el entorno de Shaolin fue remodelado hace unos años, para cambiar su imagen a mejor y hacer del lugar, un sitio realmente hermoso. Pero este hecho no puede venderse como que se ha montado un parque temático budista. Quizás algunos entiendan que, el que haya cochecitos eléctricos sea parte de una atracción de feria, pero yo veo otra razón más lógica, la de no contaminar ni hacer ruido con los miles de coches de motor que antaño poblaban todo el alrededor de Shaolin, convirtiéndolo en un caos. Ahora el lugar realmente respira tranquilidad y paz, hay orden y limpieza.

Shaolin y el Kung-fu
            En el monasterio –porque hay que distinguir lo que es un monasterio de lo que es un templo, que no son la misma cosa- existen en la actualidad (mayo 2013), unos 220 monjes que practican artes marciales, más otros 40 que solo estudian budismo. Dentro de Shaolin no existe realmente una escuela que se dedique a enseñar a extranjeros, sino que en contadas ocasiones hay algunos que pueden acceder a los entrenamientos con algunos maestros que, a título personal toman algunos estudiantes foráneos. Hubo etapas en que las autoridades del templo permitieron que maestros de otras escuelas, de los que muchos no eran monjes, organizaran grupos o entrenaran a algunos extranjeros en Shaolin. Pero eso no significaba realmente gran cosa, salvo que fueras un listillo y utilizaras esas imágenes entrenando allí, para vender una falsa idea cuando regresaras a tu país, como ocurrió con J. Carlos Aguilar. Cualquiera puede hacerse fotos con los maestros o grabar imágenes en el interior del templo, como si estuviera entrenando o viviendo allí, pero será algo falso. Muchos cuando regresan de una estancia en Shaolin, comentan o afirma incluso que han estado entrenando en Shaolin, cuando en realidad lo han hecho en alguna de las escuelas de los alrededores. No estarían mintiendo, en cierta manera, pero tampoco es la realidad; no es la verdad. Eso es la sutil manipulación de la que hablo en ocasiones y que lleva a confusión a la gente.
            Para entrenar en Shaolin es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como por ejemplo ser budista. Y luego que algún maestro perteneciente al templo te acepte como discípulo.
            Los monjes y maestros integrantes del templo Shaolin no se dedican a hacer giras por otros países, como suele aparecer en las noticias. Ocasionalmente han participado en alguna demostración, casi siempre institucional en otros países y con ocasión de algún evento o celebración especial. Así pues, el 95% de los integrantes de los cientos de grupos que han realizado exhibiciones y giras por todo el mundo, no eran monjes del templo, sino estudiantes y maestros de otras escuelas de la zona. Y el gran fallo en cierto modo, ha sido el venderlos como “auténticos monjes Shaolin” en la publicidad de las giras. Pero, ¿Cómo se les iba a llamar si no?... ¿Los “naranjitos de Henan”?... ¿Cómo se iba a explicar a un público occidental neófito en la materia de Shaolin, lo que eran de verdad?... Es puro y lógico marketing de espectáculos. En cualquier caso y a los ojos de la gente común, ¿Qué más daba si eran monjes o no?... ¿Acaso esperaban que les iluminara o les enseñaran a meditar?...¿Acaso lo que hacían no era espectacular?...¿Acaso no había un enorme trabajo psico-físico de cientos de horas de sudor detrás de esas demostraciones?...
(Recomendaría si tienen la ocasión que vieran el espectáculo “Chun Yi, la leyenda del Kung-fu”, y ya me dirán si merece la pena)… y que conste: ninguno es monje; son actores y artistas marciales excepcionales.
A los que dudan de la existencia de los monjes Shaolin, los pondría delante de maestros como Shi Xing Hong, Shi Dejian, Shi De Chao, Shi Yan Ming y muchos otros que hay por ahí… a ver si no les tiemblan las ‘patas’…
Ahora bien, hay que reconocer que también hay mucha gente muy seria y honesta que entrena muy duro y que, sin haber estado allí nunca, tiene un nivel extraordinario en Kung-fu. Eso le convierte en un practicante de Shaolin, pero no en monje ni nada parecido. Pero no le quita ni un ápice de su valor ni méritos, porque no van por ahí vendiendo ninguna imagen de nada. Esta gente me merece todos mis respetos, por supuesto. Para ser muy bueno, no es necesario pertenecer a Shaolin, ni pertenecer al monasterio supone ninguna garantía de ser excepcional. Es una cuestión personal y de trabajo, sacrificio y esfuerzo.
            Mi maestro Shi Yan Ao me comentaba en una de nuestras charlas que el observaba a muchos extranjeros que venían a Shaolin (no al monasterio) a aprender una serie de formas y con ello ya creían que poseían las claves para enseñar el estilo, cuando en realidad solo sabían eso: un puñado de formas. Para enseñar Shaolin hay que conocer su cultura, sus tradiciones y su profunda filosofía, estrechamente vinculada al budismo Chan, de la que se nutre. Conocer el Chan Wu Yi o el Shaolin Wugong es imprescindible para acercarse a la enseñanza real y profunda del sistema tradicional. Porque es muy fácil –y así lo hacen muchos- aprender 7 u 8 formas y decir que ya sabes Shaolin. Es pura fachada; Detrás no hay nada. Eso no es Shaolin. Es como en algunas competiciones que he presenciado, en las que unos deportistas realizan formas de Shaolin, pero que uno observa cómo les falta “algo”. No había estructura interna, ni trabajo de Jibengong ni comprensión profunda de su filosofía. Solo eran formas externas, sin más, que imitaban al estilo Shaolin.
¿Existen templos Shaolin y monjes fuera de China?
            Hasta la fecha solo existen dos centros oficialmente reconocidos como templos Shaolin occidentales: uno en los Estados Unidos y el otro en Alemania. Monjes, como he mencionado antes sí que hay, siempre y cuando cumplan con lo explicado más arriba.
            Cierto es que también hay muchos impostores y farsantes, que sin haber pisado nunca Shaolin se atribuyen una maestría en el arte. O aquellos que habiendo estado allí un par de veces, ya son renombrados expertos y representantes. Y me da la risa floja cuando varias organizaciones presididas por estas personas, se disputan la representación exclusiva del templo en nuestro país, hablando mal unas de otras, llegando la disputa incluso a los tribunales. Es patético… Cuanto más entramos en estas dinámicas, más nos alejamos del camino del Dharma; El camino que dicen practicar, enseñar y representar…

A estas alturas, seguir afirmando alegremente que los shaolines no existen, que se extinguieron hace cientos de años, que aquello es un circo o un parque temático budista y cosas similares, es mostrar el poco conocimiento de que se dispone, por no decir la mala fe con que se hacen esos comentarios. Y máxime cuando ni siquiera se ha pisado su suelo o se ha sudado bajo la guía de un verdadero maestro (sea monje o no). Seguir hablando así, denota una falta de coherencia, un aborregamiento fruto de la mala información y la poca seriedad. Para eso, es mejor que permanezcan callados. Pero ya sabemos que en este país, la crítica fácil y gratuita está a la orden del día y forma casi parte de la herencia cultural española. En eso si que somos expertos –y catetos- mundiales…

lunes, 23 de febrero de 2015

Saludos

Cordiales saludos recibidos de mi amigo y Maestro Man Kei Tang (antiguo alumno) desde Manchester (UK).

domingo, 8 de febrero de 2015

Huo Guo

Una de mis comidas preferidas de la cocina tradicional china –poco tiene que ver la que nos preparan aquí en los restaurantes chinos- es el Huoguo, que no es un plato en sí mismo, sino una manera de cocinar y comer, que se realiza directamente en la mesa. Es por lo tanto, y sin duda alguna, una comida tremendamente social, pues reúne en charla amena a todos los comensales alrededor de la mesa.
He tenido muchas fantásticas experiencias durante estas comidas, siempre rodeado de amigos y alumnos, en los diferentes restaurantes de Dengfeng que he visitado. Expongo aquí un poco los detalles de este peculiar “plato” de la cocina china…

El Hot pot o caldero mongol, o menos común como fondue china, se refiere a diversas variedades chinas denominadas literalmente en Asia como: "comida de Barco de Vapor". En chino el "hot pot" se denomina como huoguo (chino tradicional: chino simplificado: pinyin: huǒguō), donde huǒ significa "fuego" y guō se refiere a "pote". Otro término común en chino para el "hot pot" es da ben lu () que se traduce literalmente como "golpeando en el lado del pote". El huoguo es un conjunto de comidas que se cocinan en un caldo caliente ubicado en el centro de una mesa. Los alimentos de un huoguo incluyen carne, verduras de hojas, setas, wontons, huevo dumplings y diversos mariscos. La comida cocinada suele ser luego untada en una especie de salsas. En muchas áreas los huoguo se sirven solo en invierno.
Se tiene la creencia de que el huoguo tuvo su origen en la región de Mongolia, antes del advenimiento del imperio mongol, aunque no hay muchas evidencias ciéntíficas que den soporte a esta hipótesis. Tanto la preparación como el método y el equipamiento empleado son desconocidos en la cocina mongola de hoy en día. Debido a la complejidad y especialización de los utensilios y al método de comer y de servir, el huoguo es más adecuado a una cultura sedentaria. Una cultura nómada evitaría este tipo de preparaciones con tantos instrumentos especializados que deberían portar de un lugar a otro durante las migraciones.
El huoguo parece que tuvo su extensión por el Norte de China durante la Dinastía Tang(618-906). En esta época se desarrollaron ciertas diferencias regionales que incluían diferentes ingredientes tales como los mariscos. En la Dinastía Qing el huoguo empezó a convertirse en algo popular por la mayor parte de China. Hoy en muchas casas modernas, particularmente en las grandes ciudades, el 'barco de vapor' a carbón (así se llama de forma metafórica al huoguo) se ha reemplazado por versiones que se calientan mediante energía eléctrica o gas.
Se puede encontrar en China una gran variedad de huoguo, en los que varían no solo los ingrediente, sino también las salsas. Lo importante es investigar en los propios sabores y con los ingredientes y salsas. Una variación de la cocina cantonesa incluye un huevo con un conjunto de alimentos que reducen la cantidad de calor emitida por la fuente de calor.
Método de cocción
La comida congelada se corta muy finamente para prepararla para su cocción en el huoguo. Cortar la carne de este modo hace que se enrolle durante la cocción y es usualmente presentada de esa forma. Las carnes utilizadas incluyen cordero, vaca, pollo y otras. El pote se pone sobre la mesa y se mantiene caliente mediante propano, o de forma alternativa a veces con unas brasas de carbón encendidas. La carne y las verduras se cargan de forma individual con palillos, con periodos de cocción breves. La carne solo necesita cerca de 15 a 30 segundos para estar cocida.
Existe una disputa entre los entusiastas del huoguo, pues una vertiente dice que debe ser una forma relajada de cocinar, en la que la cocción debe tomar su tiempo, y otra en la que se mete todo junto y se espera a que el huoguo vuelva a hervir.

Usualmente el pote o recipiente principal contiene dos tipos de caldo, uno suave y otro muy picante, calentados al mismo tiempo (ver fotos), así uno elige si quiere comer picante o no.