viernes, 20 de octubre de 2017

ACTIVIDADES ESCUELA SHAOLIN 2017/18
OCTUBRE
21          11.00 a 12.30 - Entrenamiento equipo Shaolin. Escuela.
24          20.15     - CHARLA con SHI XING LONG. Entrada libre.
25          10.00     - CURSO QI-GONG & MEDITACIÓN con SHI XING LONG.
26          17.00     - CURSO QI-GONG & MEDITACIÓN con SHI XING LONG
28          11.00 – 12.30 – Entrenamiento Equipo. Armas y Duilian. Aire libre.

NOVIEMBRE
01          FESTIVO/ CERRADO
02          INICION GRUPO INFANTIL INICIACIÓN
04          11.00 – 12.30 – Entrenamiento Equipo. Escuela
05          11.00 – 13.30 – Entrenamiento Equipo. Escuela.
11          10.30 – CURSO PALO SHAOLIN (15 €)
                              - Se trabajará la modificación de detalles de la forma YIN SHOU GUN.
25/26    III CTO. INTERNACIONAL DE KUNG-FU VILAREAL (CASTELLÓN)

DICIEMBRE
16          10.00 – EXAMENES KFS

ENERO
14          EXCURSIÓN Y ENTRENAMIENTO EXTREMO – SIERRA DE RONDA
20          10.00 – TALLER INTENSIVO MEDITACIÓN CHAN (20 €)

FEBRERO
03          CURSO ARBITRAJE (TECNICO Y COMBATE TRADICIONAL – BADOLATOSA - SEVILLA
03          CURSO ARBITRAJE DUANBING – BADOLATOSA - SEVILLA
03          EXAMENES DE GRADO CN. UNIONWUSHU – BADOLATOSA – SEVILLA
09          AÑO NUEVO CHINO
10          CENA AÑO NUEVO CHINO. SAN PEDRO. (18 €)
10          11.30 - EXHIBICIÓN AÑO NUEVO. BULEVAR SAN PEDRO

MARZO
03          CTO. ESPAÑA ABIERTO KUNG-FU UNIONWUSHU – CIUDAD REAL
17          IV CONCENTRACIÓN SHAOLIN – FUERTE NAGUELES – MARBELLA
17          EXAMENES DE GRADO KFS. – FUERTE NAGÜELES - MARBELLA
17          CURSO ARBITROS KFS/UWS

ABRIL
13-15    CURSO SHI DE YANG – MADRID
21          17.00 – XX GALA AMAKO – MALAGA (EXHIBICIÓN)
22-6/5   VIAJE A CHINA/SHAOLIN*
               15 días
28          TROFEO GOLDEN DRAGON – CASTELLDEFELS – BARCELONA

MAYO
24-27    XIX SEMINARIO NACIONAL SHAOLIN – MARBELLA
              
JUNIO
30          CTO. ANDALUCIA ABIERTO DE KUNG-FU UNIONWUSHU – BAENA / SAN PEDRO ALC.

JULIO

02          IX CURSO INTENSIVO DE VERANO SHAOLIN

miércoles, 11 de octubre de 2017

NIÑAS ADULTAS

Suena a hipocresía que la sociedad se lleve las manos a la cabeza cuando se plantea el debate de la sexualización cada vez más temprana de la infancia, sobre todo de las niñas. Una sociedad que dice que observa pasmada las fotos que las adolescentes y preadolescentes cuelgan en sus redes sociales, la ropa que visten, el maquillaje que aparece cada vez más pronto. Sólo con observar alrededor queda claro que los más jóvenes beben de un mundo en el que se ha producido una hipersexualización generalizada, donde la sexualidad se ha puesto en el centro con unas connotaciones muy concretas.

En los vídeos musicales, la publicidad, las series o la moda aparece en muchísimas ocasiones este telón de fondo de la hipersexualización (sobre todo de la mujer), los cuerpos como reclamo y como mercancía. En este contexto, en una cultura también muy visual, señala Begonya Enguix, antropóloga y profesora de la UOC, se añaden las redes sociales y el uso que hacen de ellas los chicos y chicas cada vez más jóvenes. Una redes sociales mediatizadas, indica, por la imagen, ya que es la imagen que se proyecta en ellas, la que estructura las relaciones y la convierte en una medida del éxito.

Desde edades muy tempranas (que puede empezar incluso antes de los diez años) se atisba el peligro de crecer bajo la falsa creencia de que el éxito social está vinculado a la imagen, explica Amàlia Gordóvil, profesora de Psicología y Ciencias de la Educación (UOC), y se corre el riesgo en estas edades de perder una serie de valores fundamentales como la espontaneidad, el disfrute o la creatividad.
En los niños se percibe menos porque en este mundo de la infancia se trasladan también los roles de género de los adultos, pero las niñas sí que pueden acabar a la larga actuando como objetos sexuales. Es decir, indica Begonya Enguix, asumir un sistema de relaciones de género en el que ellas están para agradar al chico, al hombre.

La traslación al mundo de los más jóvenes de esta sociedad hipersexualizada afecta al desarrollo natural de las etapas de la vida, altera el crecimiento durante la infancia, indican los expertos. Las niñas sobre todo aparecen situadas en una falsa madurez que no entienden, rodeadas de mensajes de contenido sexy que puede desembocar en una falta de seguridad, en la construcción de jóvenes frágiles que se sentirán obligadas a librar una batalla con su cuerpo en busca de un ideal inexistente.

La vida centrada en la mirada del otro resta autonomía personal y quemar etapas vitales para niños y niñas, recuerda Gordòvil, psicóloga en el centro GRAT, afecta a la autoestima. Y la separación entre la conducta sexual y la afectiva puede plantear en el futuro problemas relacionales.

Hablar de una sociedad hipersexualizada no es hacerlo desde la mojigatería. Se entiende que la sexualidad es libertad y es necesaria también una información sexual adecuada para los más jóvenes. Asimismo, la adolescencia tiene un pulso reivindicativo que se expresa también en las formas de vestir, un momento en el que se producen cambios físicos, la propia imagen cobra importancia y es lógico querer gustar. Pero esto no es sexualización.

La sexualización consiste, según un informe del Parlamento Europeo, en un enfoque instrumental de la persona mediante la percepción de la misma como objeto sexual al margen de su dignidad y sus aspectos personales. “La sexualización supone también la imposición de una sexualidad adulta a las niñas y los niños, que no están ni emocional, ni psicológica, ni físicamente preparados para ello”, se indica.



Precisamente el Parlamento Europeo abordó este debate hace cuatro años cuando constató con alarma el aumento del número de imágenes de niños con enfoque sexual. Los puntos trabajados en la comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad planteaban algunas reflexiones sobre las consecuencias de esta erotización, en un trabajo que abarcaba de los seis hasta los trece años.

La influencia negativa de la sexualización en la autoestima, se señalaba, puede llevar a trastornos de alimentación de base psíquica. Y se alertaba, sobre todo, de que este peligro de auto-objetualización “incrementa la posibilidad de conductas agresivas hacia las niñas”. Degradar el valor de la mujer, se subrayaba, contribuye a un incremento de la violencia contra las mujeres y al refuerzo de ac­titudes y opiniones sexistas que a la larga acaban derivando en discriminación laboral, acoso ­sexual e infravaloración de sus logros.
COMISIÓN DE DERECHOS DE LA MUJER E IGUALDAD DEL PARLAMENTO EUROPEO
Asimismo, se ponía el acento en el creciente número de niños y niñas que acceden a internet a edades cada vez más tempranas, lo que supone también avanzar el primer contacto con la pornografía.
En el libro American girls (2016), su autora Nancy Jo Sales explica a través del testimonio de decenas de chicas estadounidenses una sociedad en la que todas (pequeñas, jóvenes, mayores) quieren parecer hot. Y donde los sexting rings –en los que fotografías de adolescentes desnudos se comparten en amplios grupos– existen en la mayoría de institutos. Entre otras cuestiones, la autora indica que los niños estadounidenses empiezan a ver pornografía en internet a los seis años, y que la gran mayoría lo han hecho antes de cumplir los dieciocho.
La hipersexualización de la sociedad es un hecho, señala la profesora Begonya Enguix, pero también se debe remarcar que a la par crece la conciencia crítica y la denuncia. Tuvieron repercusión internacional las críticas a Vogue cuando utilizó en el 2011 a una modelo de diez años con ropa y poses de mujer adulta. Desde entonces, la publicación se comprometió a no utilizar modelos menores de dieciséis. En una escala muy distinta, hace unos días las redes reaccionaban contra un disfraz infantil de enfermera sexy que se vendió el año pasado en San Blas (Madrid).
Es evidente que no toda la sociedad compra esta hipersexualización, pero también es obvio que los mensajes se encuentran por todas partes y, por tanto, se filtran en todas las edades. En su estudio El cuerpo de las mujeres y la sobrecarga de sexualidad, la profesora de Sociología del Género (Universidad de A Coruña), Rosa Cobo Bedia, indica que el contexto en el que se produce esta hipersexualización es un “mercado libre y sin límites que ha entendido que los cuerpos de las mujeres son una mercancía de la que se extraen plusvalías necesarias para la reproducción social de los patriarcados y el capitalismo neoliberal”.

Entre otras cuestiones, Cobo indica que tras el éxito del feminismo radical en EE.UU. llegó una dura campaña antifeminista que cuajó en los años noventa con una alianza entre la reacción patriarcal y el neoliberalismo que tuvo “graves consecuencias para las mujeres” en términos de subordinación y explotación económica.
Pero este discurso patriarcal, explica, no sólo reclama la vuelta de las mujeres a la vida doméstica y la exaltación de la maternidad, sino que apela también a la sexualidad femenina. Se apropia de la libertad sexual de los años 60 y 70, pero vista como un “derecho natural” de los varones. Y se rediseña así el ideal de feminidad incorporando elementos explícitos de sexualidad. Bajo el paradigma de la libertad sexual lo que se produce es una ampliación del “marco de derechos masculino”.
ROSA COBO BEDIA
Profesora de Sociología del Género
Cobo considera que el atractivo sexual se ha convertido en parte fundamental del nuevo modelo que se exige a adolescentes y mujeres adultas, imágenes sexualizadas que eclipsan otros tipos de representación femenina. Esta presión para que las mujeres hagan de su cuerpo y de su sexualidad el centro de su existencia se manifiesta en una cultura de la exaltación de la sexualidad, en la pornografía y en la prostitución, señala la profesora. La mujer, de nuevo, despersonalizada bajo el discurso de que la sexualización forma parte de la naturaleza femenina.
Pero esto ya no es suficiente. El dominio masculino y el neoliberalismo, indican las expertas, han puesto en el mercado los cuerpos de las niñas. Sólo cabe por tanto la reacción crítica.
La edad y las pasarelas de moda
El debate sobre la edad en la que las chicas modelos pueden subir a las pasarelas ha prendido también en el mundo de la moda y ha llevado en los últimos años a elaborar distintas recomendaciones. El CFDA (Consejo de Diseñadores Americano) aconsejó en el 2012 que la edad mínima para desfilar fuese de 16 años, un consejo que surgió después del estudio realizado por The Model Alliance. Esta plataforma surgida para reivindicar y vigilar los derechos de las jóvenes que trabajan en el mundo de la moda realizó una encuesta entre 240 modelos. Los resultados indicaron que la mayoría (un 54,7%) empezaron entre los 13 y los 16 años, mientras que un 37,3% lo hicieron entre los 17 y los 20 años. La encuesta también reveló que una mayoría de las chicas menores de 18 años nunca o casi nunca están acompañadas por los padres o algún tutor durante su trabajo.
La fundadora de The Model Alliance es la exmodelo Sara Ziff, quien conociendo por dentro la profesión decidió dar un paso al frente para denunciar una industria desregulada en la que no se tiene en cuenta el bienestar emocional de las jóvenes. Y donde, a su entender, las lucrativas carreras de unas pocas supermodelos esconde las duras condiciones económicas de las demás. Ziff denuncia que el acuerdo sobre los 16 años se rompe en muchas ocasiones.
La reflexión del Europarlamento
1.     Contexto. El Parlamento Europeo abordó el debate sobre la sexualización de la infancia (sobre todo de las niñas) en el 2012. Cinco años antes lo hizo en Estados Unidos la Academia Americana de Psicología por lo que se considera un problema social que sigue vivo.

2.     Violencia. Entre sus advertencias, el Parlamento indica que las manifestaciones de sexualización de las niñas, que pueden llevar a la autoobjetualización incrementan la posibilidad de conductas agresivas hacia ellas. Degradar el valor de la mujer contribuye al aumento de la violencia.

3. Definición. La sexualización no es sinónimo de sexualidad sino que debe entenderse como un enfoque instrumental de la persona mediante la percepción de la misma como objeto sexual, siendo valorada en función de su atractivo personal, Supone también la imposición de una sexualidad adulta a los niños, sobre todo a las niñas, que no están preparados ni emocional, ni psicológica ni físicamente para ello. La sexualización choca con el desarrollo natural y saludable de la sexualidad.


lunes, 2 de octubre de 2017

TEMPLO SHUIYU SI

En los alrededores del mundialmente famoso monasterio Shaolin de Songshan, existen muchos otros templos menos conocidos, algunos de ellos incluso casi desconocidos hasta para los propios chinos, bien porque están perdidos en algún remoto lugar de las montañas o porque están semi-abandonados. Algunos, como el templo de Fawang o el de Yongtaisi, son también muy conocidos debido principalmente a sus monjes guerreros.

(Nótese abajo a la izquierda de la foto, edificios del antiguo templo original)
Escondido detrás de una zona minera al sureste de la ciudad de Dengfeng se encuentra -a sólo 40 km del templo Shaolin de Songshan – el templo Shuiyu (Templo del valle del río) situado en las tranquilas montañas y densos bosques de Daxiongshan (Montaña del gran oso).

Si se desea llegar a él desde Dengfeng, hay que atravesar una horrible carretera plagada de tremendos baches y mal asfaltada, recorrida por cientos de camiones azules cargados de carbón y otros minerales procedentes de las minas cercanas. Con un poco de suerte uno logra llegar sin ser sepultado por la carga de uno de estos camiones que se tambalean peligrosamente a nuestro paso, para ser recompensados al final con el precioso paisaje montañoso que rodea al templo. Un lugar tranquilo y apacible, muy alejado del habitual bullicio del masificado Shaolin debido a los cientos de miles de turistas que lo visitan a diario.

Casi enfrente del nuevo emplazamiento del nuevo templo, se encuentran los edificios del antiguo templo Shuiyu, que sirve de referencia histórica del lugar y sus antiguos moradores. Es una antigua estructura con pequeños edificios que aún se mantienen en pie y que sirvió a los habitantes de los entornos como templo de ofrendas y oraciones. Incluso hay referencias de monjes practicantes de Kung-fu. Los edificios tienen una antigüedad de una treintena de años, ya que fueron reconstruidos – como sucedió con el propio templo de Shaolin- muchas veces. Del antiguo edificio original apenas quedan unas pocas paredes en pie. Lo importante de este antiguo vestigio del templo, es la permanencia de la antigua leyenda que le da origen y que aún se sigue recordando. Se debe en primer lugar al nombre del templo – el Bodhisattva femenina “Nanhai Guanyin” (Avalokiteshvara del mar del sur)-, que se encuentra inscrito en una estela que hay en el centro del patio principal y que es muy antigua.

Según la leyenda, el templo Shuiyu estaba originalmente situado en el mismo pueblo Shuiyu de la comunidad de Gaocheng, entre Dengfeng y las montañas de Daxiongshan. Dado que la iluminada Nanhai Guanyin se enamoró del pintoresco y hermoso paisaje, pensó que en este lugar se podría construir un lugar nuevo para la práctica budista. Esa misma tarde se fue a hablar con los ganaderos del pueblo para pedirles prestadas las bestias para los trabajos duros. Al día siguiente, los ganaderos sorprendidos encontraron sus animales bañados en sudor por todas partes. Aún se sorprendieron más, cuando descubrieron que el templo original había desaparecido. En cambio había un nuevo templo situado a unos diez km del pueblo, a los pies de la montaña Daxiongshan, que era idéntico al que existía en el pueblo. Así, dice la leyenda que los animales desplazaron el templo en la noche fuera de la ciudad y lo dejaron al pie de la montaña. Esta es la antigua leyenda que reza en una de las estelas que aún hoy en día se puede observar en el templo original.



















Además de esta leyenda, proporciona los datos históricos del lugar, donde se afirma que el templo fue edificado originariamente en el séptimo año de la era Zhen de la dinastía Tang, que corresponde al año 633 de nuestro calendario. Cuenta pues con una antigüedad de unos 1380 años.

Nota: Este templo será un lugar a visitar en nuestro próximo proyecto de viaje a China en el 2018

sábado, 30 de septiembre de 2017

¿Qué es el Budismo?


El Budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas Budistas, tales como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia desarrollada dentro de la Tradición Budista durante miles de años creó un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero de desarrollo espiritual. El sendero Budista nos lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad.

¿Es una religión o una filosofía?

En occidente cuando pensamos en la religión solemos pensar en el monoteísmo dado que las religiones principales que han influido en la cultura occidental han sido monoteístas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. Sin embargo, el budismo se considera "no-teísta" y niega explícitamente el concepto de un dios creador. Al mismo tiempo no es un sistema de pensamiento "materialista" como la ciencia, dado que considera que el mundo temporal-espacial que experimentamos a través de los sentidos no es suficiente para explicar la condición humana. Entonces es difícil catalogar el budismo como religión o filosofía usando estos términos de la forma que suelen usarse en occidente. A pesar de esto, contiene muchos elementos que pueden considerarse "religiosos" o "filosóficos".

¿Que enseña el Budismo?

El Budismo ve la vida como un proceso en constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de este principio para utilizar los cambios inevitables a mejorar nuestra vida. El factor decisivo para transformarnos es la mente y el Budismo ha desarrollado muchos métodos para trabajar directamente con la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma. Además de la meditación, las enseñanzas abarcan los campos de la ética, el estudio filosófico, el trabajo social y el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: intelectuales, emocionales, espirituales y culturales.

¿Quién puede practicar el budismo?

Los Budistas no buscan "evangelizar" o coercer a otras personas para que adopten su religión, pero sí ponen sus enseñanzas a la disposición de quienes estén interesados. La gente tiene la libertad de tomar lo poco o mucho para lo que se sientan listos. Muchas personas toman las prácticas de la meditación o la filosofía de vida del Budismo para mejorar sus vidas sin considerarse estrictamente Budistas.

¿Qué es el Budismo?

El Budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas Budistas, tales como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia desarrollada dentro de la Tradición Budista durante miles de años creó un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero de desarrollo espiritual. El sendero Budista nos lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad.

¿Es una religión o una filosofía?

En occidente cuando pensamos en la religión solemos pensar en el monoteísmo dado que las religiones principales que han influido en la cultura occidental han sido monoteístas: el cristianismo, el islam y el judaísmo. Sin embargo, el budismo se considera "no-teísta" y niega explícitamente el concepto de un dios creador. Al mismo tiempo no es un sistema de pensamiento "materialista" como la ciencia, dado que considera que el mundo temporal-espacial que experimentamos a través de los sentidos no es suficiente para explicar la condición humana. Entonces es difícil catalogar el budismo como religión o filosofía usando estos términos de la forma que suelen usarse en occidente. A pesar de esto, contiene muchos elementos que pueden considerarse "religiosos" o "filosóficos".

¿Que enseña el Budismo?

El Budismo ve la vida como un proceso en constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de este principio para utilizar los cambios inevitables a mejorar nuestra vida. El factor decisivo para transformarnos es la mente y el Budismo ha desarrollado muchos métodos para trabajar directamente con la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma. Además de la meditación, las enseñanzas abarcan los campos de la ética, el estudio filosófico, el trabajo social y el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: intelectuales, emocionales, espirituales y culturales.

¿Quién puede practicar el budismo?

Los Budistas no buscan "evangelizar" o coercer a otras personas para que adopten su religión, pero sí ponen sus enseñanzas a la disposición de quienes estén interesados. La gente tiene la libertad de tomar lo poco o mucho para lo que se sientan listos. Muchas personas toman las prácticas de la meditación o la filosofía de vida del Budismo para mejorar sus vidas sin considerarse estrictamente Budistas.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Hoy, estando a las puertas de un instituto de nuestra localidad, para acompañar la hija de mi pareja en su primer día de clase, se entabló una conversación acerca de la forma de vestir de algunas niñas hoy en día. Algo que quizás en otros momentos pasaría desapercibido, pero que hoy, al ver tantas vestidas casi igual, pues llamó poderosamente la atención y suscitó comentarios. Y hablo de la moda de los short´s esos, muchos tan cortos, que en ocasiones dejan ver medio trasero. Y eso, a mí personalmente me parece ya indecente y anti estético, por no hablar de ámbitos higiénicos y de la salud.
            Se me ocurrió hacer un comentario en el Facebook, en una página de comentarios sobre San Pedro, nuestra localidad. Un comentario expresando precisamente esa percepción mía de que no estaba muy bien eso. Nada del otro mundo, pero expresado con claridad, haciendo además referencia a la relación que tiene la forma de vestir con ciertos problemas de acoso.
            Y ese comentario, nada más publicarse, suscitó una verdadera tormenta mediática, con cientos de comentarios que se han ido produciendo durante todo el día. La mayoría de comentarios eran de mujeres y con connotaciones de insulto. Me han llamado de todo, incluso de pedófilo, pederasta, pervertido, mirón, salido, masón, facha, inculto, machista y otras lindeces, indicando que “qué hacía yo ahí, en la puerta del colegio mirando el culo a las chicas”, o, ”que me tenía que sacar los ojos si no me gustaba”, o enviarme a Marruecos... (algunos entrarían en un delito penal, por injurias).
Obviamente es inútil responder con coherencia y la razón a todas estas personas que me atacaron, porque no querían escuchar en absoluto. Nadie atendía a razones del porqué escribía y pensaba eso. Seguían y seguían con sus comentarios e insultos hacia mi persona, como si me conocieran mejor que mi madre. Aunque he de señalar que también hubo mucha gente que estaba de acuerdo con mis apreciaciones. Aun queda gente coherente…
Y es que en estos medios, el volcar toda la frustración, rabia e ira, es sumamente fácil, porque se esconden tras una pantalla. Todo es entonces interpretado a la idea preconcebida que cada uno tiene. No interesa escuchar ni mucho menos leer el post entero y atender las posibles explicaciones. Ya hay que ir a por mí, con los argumentos que sea, aunque sean hipócritas, incoherentes y falsos. Por mucho que trataba de exponer mi argumento, se seguía hablando y escribiendo una y otra vez lo mismo. Insultar es fácil y sale barato.
El caso es que no se comprende en absoluto el tema este de la vestimenta, igual que no se comprende lo de los teléfonos móviles y otras dependencias socialmente aceptadas y etiquetadas como modas. Háblese de los pantalones cagaos, las gorras al revés, las mochilas colgando de la espalda, o las patinetas. Y esto en el ámbito del colegio.
No se entiende lo que hay de verdad detrás de todo eso, y en el caso de la ropa, quizás aun más. La ropa es un indicio de la personalidad de cada individuo, de sus preferencias y siempre dice algo, a veces muy inconscientemente. Y ahí precisamente radica el problema, que estas actitudes pueden derivar en el desarrollo de otras por parte de gente – chicos y chicas- inadaptados y con problemas de comunicación, que fomentan precisamente el acoso. Es como un elemento que dispara y alienta a ciertos individuos a entrar en la dinámica del acoso. Sirve para que algunos de éstos, se crea con el derecho a acosar y lo crea justificable.
Pero, ¿Qué pretende una chica con 14 años, con un pantaloncito tan corto que se le ve medio cachete, por no mencionar otras partes, un top, sin sujetador, con los labios pintados y maquillada entrando así en un Instituto? ¿Acaso pretende que no la miren? Que lo hagan es lo más normal del mundo, aunque no por ello significa que da derecho a insultarla o acosarla. Pero que no se queje de que la miran, de que le digan cosas, porque eso, señores, está causado precisamente por su actitud y su manera de vestir. Tan viejo como la humanidad. Tan antiguo como andar hacia delante. Nadie va a cambiar eso, porque tengo la certeza de que no se avanza precisamente porque hay demasiadas feministas – que es la versión femenina del machista – que ponen el grito en el cielo por cualquier cosa en aras de una pretendida liberación de la mujer. No entienden de la naturaleza humana. No comprenden que se puede admirar la belleza de una mujer porque sí, porque es intrínsecamente hermoso, igual que admiraría una flor. Y se puede expresar, con educación y buenas maneras. ¿No es eso precisamente lo que luego les gusta a las mujeres? ¿Quién puede argumentar que yo me gire para mirar a una mujer, tildándome de machista?
No seamos tremendamente hipócritas. Que hemos llegado a denostar el piropo, que siempre fue una manera de expresión popular, como si fuera un insulto a las mujeres. Cualquiera se le ocurre decirle a una mujer o chica que es guapa o es elegante. ¡Te puede caer la del pulpo si es una feminista!
¿Hay que ir tapada hasta las cejas? Pues evidentemente que no, pero entender que cada lugar tiene su manera de estar, a veces por pura lógica y comodidad, no es pedir mucho. Un colegio no creo que sea el lugar adecuado para ir vestida así. Y si no se permiten llevar gorras, ¿Porqué esto sí? Porque, ¿Qué pensaría una persona, de las que me ha insultado vehementemente, si va al médico y resulta que éste le atiende en pantalón corto y con el torso desnudo, argumentando que hace calor? ¿O si fuera una doctora, y la atendiera en unos shorts de esos, igual que van sus hijas? O bien, ¿Entrarían en las calles de un barrio marginal, cargadas de joyas, cadenas y anillos? Total, si están ejerciendo su libertad para vestir como cada cual le dé la gana… ¿No es ése el argumento esgrimido por estas personas?
Pero si está claro que cada lugar y momento tiene sus maneras, ¿Por qué tanta agresividad hacia mis comentarios?
Está claro que en esto de las redes sociales, te pueden despellejar vivo si caes en desgracia por un artículo o comentario. Y se pide respeto por las opiniones ajenas, insultando a quien piensa precisamente distinto. Eso se llama hipocresía e ignorancia suprema. Una ignorancia muy extendida y que encima se pretende justificar con argumentos absurdos surgido del orgullo insano y del ego.

Personas así son muy peligrosas en las redes sociales; Más que un mono con una pistola…

jueves, 14 de septiembre de 2017

Causa - efecto...

La ley de causa-efecto en nuestra sociedad

            Últimamente se están dando numerosas noticias sobre el notable incremento de todo tipo de violencia en nuestra sociedad, paradójicamente llamada civilizada. Una violencia que no por repetitiva y conocida, deja de sorprendernos. Acabo de verlo en las noticias; Unos impresentables matan a un chico de una patada en la cabeza en una discoteca, en medio de varias decenas de personas que no hicieron nada por evitarlo. Para más notoriedad, el tipo que le da la patada, es practicante de MMA.
Atentados en nombre de dioses ilusorios, perpetrados por fanáticos seguidores con las mentes cegadas por la ignorancia, se disparan por doquier sin que nadie pueda impedirlos, el terrorismo va ganando terreno a la libertad porque tenemos – lo queramos reconocer o no – miedo.
Asesinatos, violencia de género, agresiones absurdas, acosos escolares, maltrato animal, violaciones, abusos de todo tipo y en todos los ámbitos. Estafas, robos, intimidaciones, injusticias, etc. Todo parece hervir en un caldero a punto de explotar, y eso sin contar las manifestaciones catastróficas de la naturaleza, en las que en gran parte tenemos algo que ver el ser humano.
La gente anda crispada y salta a la mínima. Por cualquier cosa. El diálogo, la paciencia, la tolerancia bien entendida, se han perdido y parece imperar la idea generalizada de que todo vale y que las cosas no tendrán consecuencias. Hemos perdido el norte en una sociedad que promulga lo mediocre como un logro y tacha de retrógrada cualquier idea de ética y de valores. Cosas de las que luego, cínicamente, nos quejamos de que no estén presentes.
Creo sinceramente que estamos en un estado fallido. Un estado que se supone debe cuidar de sus ciudadanos para que vean sus necesidades básicas cubiertas. Pero el desequilibrio y la desigualdad social son evidentes. Se protegen sin tapujos los intereses de los que más tienen, porque el objetivo, sobre todas las cosas, es mantenerse en el poder. Y el poder se compra y se vende.
Así vivimos en este país, en una sociedad donde se producen una media de 45 intentos de suicidio al día, 10 de ellos con resultado de muerte. Esto debería hacer pensar, de que algo se está haciendo rematadamente mal.
Se pretende educar a los niños sin interferir en su personalidad, alejados de la idea del castigo de cualquier tipo, no vaya a ser que el niño se nos traumatice de por vida. Pero, ¿Cómo se enseña algo a alguien sin interferir? Que me lo expliquen los legisladores lumbreras que en su momento pusieron sobre la mesa, la ley de protección del menor. Simplemente es una quimera, una ley y corriente de pensamiento sobre la educación que se ha visto, ha traído más malestar y problemas que soluciones. Es, de alguna manera una gran mentira e hipocresía social, mantenida por aquellos que se dicen de mentalidad moderna y el silencio cómplice de todos los que la aceptan sin más, por comodidad o por miedo.
Así, creo que los niños de ahora, la juventud –con honrosas excepciones – está perdida, carente de valores, de referencias positivas para desarrollarse como personas responsables. Se habla mal, se escribe peor, se abusa de drogas y alcohol, se esgrimen actitudes muy negativas, no hay comunicación real, se genera una angustia muy profunda y unas mentes dispersas, incapaces a veces de ver dos metros delante de sus narices.
Se nos ha eliminado de la educación básica las asignaturas de humanidades, como la filosofía, las bellas artes, la música, etc. Eso ha conseguido, en apenas una generación, que la gente deje de pensar, de usar el razonamiento, la reflexión profunda, delegando muchas de sus habilidades emocionales y de comunicación en las nuevas tecnologías.
Por ende, nos han instalado en una espacie de “positivismo absoluto negativo”, es decir se inundan las redes de mensajes tipo “tú puedes con todo… puedes sanarte… eres la solución a tus problemas… sonríe y todo irá bien…etc.”, cuando todo esto es muy subjetivo y depende casi siempre de tener un nivel de conciencia mucho más desarrollado. Por lo tanto, son mensajes que no sirven de gran cosa, salvo para hacernos crear una ilusión de la realidad. Y esa continua vivencia en la ilusión de la realidad, genera frustración. Y la frustración genera inseguridad y miedo.
Así estamos alimentando la raíz del problema, en vez de buscar soluciones reales y efectivas. Nos quedamos con las frases bonitas y quizás bien intencionadas, pero poco más. Guardamos todo en el armario del subconsciente, que luego tenemos miedo de abrir, porque sabemos que se nos caerá todo encima.
El desarrollo instintivo del individuo ha desaparecido, en gran parte porque nos hemos alejado de toda educación emocional. No sabemos ya gestionar las crisis, nuestras emociones y nuestros instintos.
El budismo lo expone muy bien en sus enseñanzas; la violencia tiene sus profundas raíces en el miedo, la ignorancia y la falta de educación en valores. Si miramos detenidamente un rato cualquier medio de comunicación, podremos observar cómo todo o casi todo lo que percibimos, está manipulado para encauzar nuestros pensamientos en una determinada línea ideológica, encaminada siempre a eliminar en lo posible el pensamiento crítico y libre y alinear las masas como borregos para favorecer a unos u otros.
Ante semejante panorama, es bastante lógico que más de uno piense en tirar la toalla y rendirse ante esta avalancha de negatividad, que parece no tener solución posible. Dejarse llevar por las circunstancias de la vida, sin tan siquiera tratar de reflexionar y comprender el origen de tanta desdicha. Prefieren que no haya nadie al timón de su barca, de su vida y dejarse llevar por los vientos y tempestades de las circunstancias de la vida. A esto luego llaman destino y resignación.
La inmensa mayoría no es capaz ya de ver y distinguir lo bueno de lo malo, lo positivo de lo negativo, lo correcto de lo incorrecto. Y esto es así porque hemos perdido la perspectiva de comprender las consecuencias que todo acto y pensamiento puede tener.
Veamos unos ejemplos;
Nos quejamos continuamente de la falta de comunicación entre hijos y padres, pero pocos son capaces de entender que darles un teléfono móvil a corta edad está fomentando precisamente esa falta de comunicación.
Vestimos a las niñas con ropas que no son propias de su edad – y en ocasiones ni de adultos – con el pretexto de las modas imperantes, y luego nos quejamos de los acosos y las malas palabras que pueden sufrir.
Fomentamos deportes que en su seno ya tienen una semilla de violencia instalada, y luego nos quejamos de las agresiones y las peleas entre aficionados.
En definitiva, alimentamos por negligencia, ignorancia o dejadez, el origen del problema. Es como criar y alimentar a un tigre sin pensar que, tarde o temprano se hará grande y quizás no podremos controlarlo.
Y luego llegan las consecuencias, que no queremos asumir y que, lejos de buscar el origen, solemos culpar a los demás del problema.