lunes, 2 de junio de 2014

“¿Taiji de parque?”…
            Nuevamente hemos tenido el gran honor y privilegio de poder contar en Málaga y en nuestra escuela de San Pedro con la presencia de grandes Maestros, como  Shifu Francisco Soriano y Shifu Thomas Cantegrit, llegado expresamente desde Paris para impartir un curso de formación continuada para Instructores.
            El curso estuvo, como en anteriores ediciones, lleno de detalles en la enseñanza, con una metodología clara y sencilla, que nos hace vislumbrar la verdadera esencia y profundidad del arte del Taiji de la Familia Wang, algo que te hace de verdad acercarte a las raíces más ancestrales de la tradición marcial china. No son pocos los que, tras ver y comprobar esta manera de trabajar, se han quedado en la línea del estilo de la familia Wang, al haber encontrado la esencia de lo que buscaban.
Durante el curso, Shifu Thomás fue desarrollando uno por uno varios conceptos, como por ejemplo el Fa Jin (fuerza explosiva), Dou Jin (fuerza vibratoria), el Tan Jin (fuerza elástica) o el Si Shou Jin (fuerza de las 4 estructuras), explicando su utilidad incluso para cualquier tipo de trabajo marcial, sin importar estilo. Trabajando estos conceptos como base, un estudiante podría realmente cambiar su estructura física y biomecánica, haciendo sus movimientos más eficaces y, sobretodo, más saludables para su organismo y su Qi. Incluso en el trabajo de la forma de Chen, cada gesto era analizado en detalle, explicando su funcionalidad articular y su correcta aplicación desde la perspectiva de los conceptos expuestos.
Todos los conceptos fueron explicados siempre con ejercicios prácticos y aplicaciones, lo que hacía ‘sentir’ la esencia de la estructura corporal. Y así, la práctica adquiere poco a poco otra dimensión, para muchos desconocida, que te abre la mente y el corazón. Una vez más, la profundidad de conocimientos del maestro Thomas y su forma suave de transmitirlos, nos dejó a todos encantados. Es sin duda, la viva expresión conceptual de lo que es el Taiji. Él es el Taiji que practica y enseña.
Seguramente habrá muchos estilos y Maestros que enseñen un buen Taiji, sin duda, pero cuando uno ve trabajar y enseñar a estos Maestros, ve algo distinto, algo que va mucho más allá de títulos, fajas y fama. Es la transmisión real y auténtica, sin paliativos de lo que se llama tradición marcial. Es trabajo y esfuerzo. Es… Gong-fu Taiji!
            Esto de la “tradición” es algo de lo que mucho se habla, de lo que muchos “Maestros” se llenan la boca (y los bolsillos vendiéndolo), pero que luego, observando ciertas actitudes, precisamente brilla por su ausencia. Mucho se habla de estilos tradicionales, algunos incluso afirmando ser los ‘verdaderos, únicos y auténticos’…, pero luego su trabajo no se ve por ninguna parte. Nunca se les ve en cursos con los Maestros que ‘viven’ esa tradición marcial china.
            Tenemos muy claro que no esperamos llenar los cursos con gente (algo que ocurría hace algunos años… y recuerdo un curso con el Maestro Wang Bo con más de cien participantes), pero uno espera que, la gente que de verdad le gusta lo que hace y siente pasión por ello –o por lo menos así lo manifiesta- acuda a aprender con estos Maestros de extraordinaria calidad, tanto técnica como humana. Máxime cuando solo podemos tener la ocasión un par de veces al año de aprender con ellos.
            Y viendo la escasa afluencia de participantes a los cursos, uno acaba reflexionando sobre el porqué ocurre esto. Y pueden ser varios motivos, todos ellos respetables, pero a mi entender incoherentes entre lo que uno quiere y lo que hace por conseguir lo que uno quiere. Y entonces me viene a la mente una conversación con el Maestro Wang Bo, en la que acuñó el término “Taiji de parque”, en alusión a aquellos que se conforman con trabajar, lo más suavemente posible, lo más superficial del Taiji, sin adentrarse lo más mínimo en sus conceptos profundos. Sin preocuparse de averiguar si su trabajo realmente les producía el beneficio para la salud que buscaban o esperaban o era un mero auto-engaño de la mente.
            Seguramente sea una tónica generalizada en nuestra sociedad occidental, la de conformarse con lo superficial de todas las cosas y en todos los ámbitos. Una sociedad que aboga por lo fácil, lo rápido y lo desechable, y aún así, espera resultados. Y las artes marciales, últimamente se ven inmersas en muchos casos en esa vorágine. Muy pocos se preocupan de verdad de profundizar en lo que hacen, en estudiar y seguir aprendiendo con maestros. Parece siempre que las apariencias son lo que cuentan y se conforman con ello. Parece que la intención de la práctica, difiere bastante con los objetivos que pueden encontrarse en un arte marcial.
            Así, hacer “Taiji de parque”, no es nada negativo, por supuesto, pero se queda en muy poco. Se queda en una expresión mínima y muy pobre de lo que representa este ancestral arte, por otro lado cada vez más demandado. Se queda en una moda, más o menos pasajera o voluble a los altibajos del mercado, como el hacer aerobic, Pilates o Yoga. Eso sí, falta el yogur de soja… Pero esto no es lo malo, si es que tiene algo de malo –porque hay mucha gente, sobretodo personas mayores que lo hacen-… Lo malo es que las personas que suelen enseñar en estos sitios este tipo de Taiji, apenas tiene formación profunda en el arte. Conozco casos verdaderamente vergonzosos. Y si encima cobran cuotas abusivas por ello, entonces, algo va muy mal. Y sálvese el que pueda…
Pero por suerte nos quedan aún Maestros de la talla de Wang Bo, o de su Hija Wang Yang, o de Thomás Cantegrit, fiel heredero del estilo de la familia… Y nos queda gente como Francisco Soriano, que contra viento y marea sigue trabajando duramente para perfeccionarse y poder transmitir esas enseñanzas desde el conocimiento profundo y real. Pero… ¿quién reconoce su valía?
No estarles mínimamente agradecidos por este enorme esfuerzo que hacen en muchos casos, con un coste económico importante, es no comprender nada sobre lo que enseñan. Es no comprender el amor y pasión que ponen en lo que hacen. Es, simplemente no reconocerles como Maestros… Una manera más de desaprovechar los valiosos recursos que la vida pone ante nuestros ojos para cambiar algo, y que muchos no saben –o quieren- ver…
Prefieren fijarse en la fecha de caducidad del Yogur de Soja…


           



 

1 comentario:

Juan Morales"Jik Po" 直步 dijo...

Magnifica cronica y pensamiento amigo Pedro sobre las artes marciales tradicionales.