sábado, 23 de mayo de 2015

Mente dual
            En nuestro mundo material (Wuzhi Shijie), en el que habitualmente nos desenvolvemos, tendemos a percibirlo todo a través de una mente dual; Una mente que es en gran medida ignorante (Wuzhi tounao) de su propia existencia y consecuentemente, ignorante de su entorno y de su percepción errónea del mismo.
Así, nuestra respuesta a todas las circunstancias de la vida, del mundo material (Kong) y emocional que nos rodea, es casi siempre errónea. Por ignorancia entendemos precisamente a esa incapacidad de poder percibir las cosas en su verdadera naturaleza. No tiene otro sentido semántico peyorativo en el budismo. Un ignorante es pues todo aquel que no es capaz de percibir la realidad de las cosas y vive en un mundo de sueños. Un mundo de sueños del que conviene despertar si realmente deseamos alcanzar un mínimo grado de satisfacción vital y de felicidad no condicionada.

OBJETO
OBSERVADOR
REALIDAD

Hablamos de mente dual en el sentido de que interpreta lo que ve a través de los 6 sentidos (Liu Zhong Ganguan) de manera dual, es decir; Esto me gusta o no me gusta. Aquello es grande o es pequeño, eso es bueno o es malo, etc.. Y con ese material cognitivo-emocional construye las respuestas a las circunstancias, respuestas evidentemente equivocadas y que producen conflictos de toda índole y en todos los ámbitos.

Entonces, en este sentido, tenemos solo el objeto y al observador de ese objeto. Y esa observación se basa demasiado en la percepción de los sentidos físicos y la interpretación que nuestra mente condicionada hace de lo percibido. En ningún momento la mente es capaz de percibir el objeto en su totalidad, en su verdadera naturaleza incondicionada. Solo será capaz de ‘ver’ una parte del mismo, y con eso ya cree que conoce su realidad, su naturaleza. De esta manera sigue en el mundo  Kong de los sueños, alejado de toda posibilidad de percibir las cosas en su verdadera realidad y reaccionando emocionalmente a esa circunstancia. Es el caldo de cultivo de la frustración y la infelicidad.

Cuando se comienza a vislumbrar de que algo no va bien en nuestras vidas, de que nos sentimos insatisfechos de modo profundo, entonces ha llegado el momento de sentarse a reflexionar, a meditar profundamente sobre todo ello. Ha llegado el momento de cambiar el rumbo de nuestras vidas, de tomarnos en serio el auto-conocimiento. Porque esos destellos de conciencia que casi todos tenemos, apenas duran segundos, minutos quizás, pero nos hacen ver algo distinto, como un relámpago que durante un instante fugaz nos muestra el camino en la oscuridad de la noche.

Ese despertar de la conciencia hay que trabajarlo, enfocarlo adecuadamente para que pueda producir efectos realmente positivos en nuestras vidas. Eso que denominamos ‘conciencia’ (Yishi) es la parte que en realidad nos faltaba en nuestro ser. Es la parte que observa el proceso que existe o se produce entre objeto y observador. Es la parte que es capaz de ‘ver’, de percibir todo el proceso de cada parte de manera completa. Es la mente clara (Qingxing Tounao) que puede comprender la naturaleza profunda de las cosas, sin dualismos que ya no tienen cabida. Esa mente clara es como la luz que ilumina de pronto una habitación en la que estábamos a oscuras, tanteando paredes a ciegas y haciéndonos una idea –nunca cien por cien real- de nuestro entorno.

OBJETO
OBSERVADOR
CONCIENCIA
REALIDAD


Con esa mente despertaremos y la ignorancia se irá disolviendo cual bruma matutina, dejando ver las cosas con claridad, en su verdadera naturaleza. La realidad más absoluta e incondicional. Entonces los condicionantes duales de todas las cosas, dejarán de tener relevancia y no serán los clasificadores de nuestras respuestas emocionales, sino los indicadores de posibles caminos a elegir. Y la elección será siempre nuestra. Y aunque esa elección no estará libre de posibles errores o equivocaciones, seremos plenamente conscientes de ello y podremos actuar en consecuencia. Esto, sin duda marcará un determinado camino, una inflexión en nuestra búsqueda, que no tendrá vuelta atrás. Un camino que conduce por paisajes reales, hacia el despertar completo de nuestro ser; Hacia una felicidad incondicional. 

Que no es poco…

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